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POLICIALES

Se supo qué compró Claudio Barrelier en una ferretería después del femicidio de Agostina Vega

La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo asesinato provocó una profunda conmoción en Córdoba y en gran parte del país, continúa sumando elementos que los investigadores consideran relevantes para reconstruir los movimientos de los principales sospechosos en los días posteriores a la desaparición de la menor.

10 de junio de 2026 - 13:48
Se supo qué compró Claudio Barrelier en una ferretería después del femicidio de Agostina Vega

La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo asesinato provocó una profunda conmoción en Córdoba y en gran parte del país, continúa sumando elementos que los investigadores consideran relevantes para reconstruir los movimientos de los principales sospechosos en los días posteriores a la desaparición de la menor.

En las últimas horas, la difusión de imágenes captadas por cámaras de seguridad volvió a colocar el foco sobre Claudio Barrelier y Soledad Andreani, ambos detenidos en el marco de la causa. Los registros corresponden a una visita realizada por la pareja a una ferretería ubicada en la ciudad de Córdoba, una escena que ahora es observada con atención por la Justicia mientras intenta establecer una cronología precisa de los hechos.

El material audiovisual cobró notoriedad luego de ser presentado en televisión, donde también se conoció el testimonio de la propietaria del comercio. La mujer recordó el momento en que atendió a los sospechosos y relató cómo fue aquel encuentro que, en ese instante, parecía una operación comercial más entre tantas que se realizan diariamente.

Las imágenes muestran a los acusados llegando al establecimiento durante el mediodía del 25 de mayo. Según surge de la investigación, ambos se movilizaban en un automóvil que figura en distintos tramos del expediente judicial y que se convirtió en una pieza importante dentro de las pesquisas.

Para los investigadores, cada movimiento registrado durante aquellos días resulta fundamental. La hipótesis es que la reconstrucción detallada de los recorridos, las compras y los contactos mantenidos por los sospechosos podría aportar información valiosa para comprender qué ocurrió en las horas posteriores a la desaparición de Agostina.

La comerciante que atendió a la pareja aseguró que, cuando los vio ingresar al local, no encontró ningún motivo para sospechar. Según explicó, el comportamiento de ambos fue completamente normal y no hubo ninguna actitud que llamara particularmente la atención.

“Era una situación habitual. Los atendí como se atiende a cualquier persona que entra a comprar materiales”, recordó durante una entrevista televisiva.

Su relato permite reconstruir con cierto detalle lo ocurrido dentro del comercio. De acuerdo con su versión, fue Andreani quien tomó la iniciativa durante la compra. La mujer ingresó al local mientras mantenía una conversación telefónica vinculada, aparentemente, con tareas de construcción o refacción.

Mientras hablaba por teléfono, realizó distintas consultas sobre materiales disponibles y precios. Luego de finalizar la comunicación, continuó observando productos y solicitó otros elementos antes de concretar la operación.

El comportamiento de Barrelier fue diferente. Según el testimonio brindado por la dueña del negocio, el hombre permaneció dentro del vehículo durante gran parte del tiempo. Solo descendió cuando Andreani le indicó que debía ayudar a cargar algunos productos adquiridos.

La comerciante recordó que las bolsas no eran especialmente grandes ni pesadas, aunque sí requerían ser trasladadas hasta el automóvil. Fue en ese momento cuando pudo observar con mayor claridad a Barrelier.

La mujer aseguró que el acusado no intentó ocultar su identidad ni mostró signos de nerviosismo. Por el contrario, señaló que tanto él como Andreani presentaban una apariencia completamente normal.

“Estaban vestidos de manera común, como cualquier cliente”, resumió al describir la escena.

Uno de los aspectos que más llamó la atención tras conocerse el testimonio es precisamente esa aparente normalidad. Con el paso del tiempo, y ya con el avance de la investigación, la comerciante volvió mentalmente sobre aquel episodio y comprendió que había tenido frente a ella a dos personas que luego quedarían involucradas en uno de los casos más impactantes del año.

Sin embargo, insistió en que durante esos días la información pública era muy limitada. En aquel momento únicamente se conocía que una adolescente estaba desaparecida y todavía no existían elementos que permitieran asociar a los compradores con la causa.

Ese contexto resulta clave para entender por qué la operación pasó completamente inadvertida.

Como ocurre habitualmente en investigaciones criminales complejas, muchos de los hechos que inicialmente parecen irrelevantes adquieren importancia cuando son analizados retrospectivamente. Una compra, una llamada telefónica, un recorrido en automóvil o una visita a un comercio pueden transformarse en piezas de un rompecabezas mucho más amplio.

Por ese motivo, las cámaras de seguridad se han convertido en una herramienta indispensable para los investigadores. Los registros audiovisuales permiten reconstruir horarios, trayectos y comportamientos con una precisión que muchas veces resulta imposible de obtener únicamente mediante testimonios.

En el caso de Agostina Vega, las imágenes difundidas aportan una fotografía temporal de los movimientos realizados por los sospechosos en una fecha que ahora forma parte de la cronología investigativa.

Los especialistas que participan en este tipo de causas suelen destacar que cada registro audiovisual debe analizarse junto con otros elementos probatorios. El objetivo no es solo determinar quién estuvo en determinado lugar, sino también establecer el contexto, la finalidad de cada acción y la relación temporal con otros acontecimientos relevantes.

La aparición de este video no implica por sí misma una conclusión definitiva sobre los hechos, pero sí representa un elemento adicional que pasa a integrar el conjunto de evidencias reunidas por la Justicia.

Mientras tanto, el caso continúa generando una enorme repercusión social. La muerte de Agostina Vega provocó una profunda indignación y reavivó el debate sobre la violencia contra niñas y adolescentes, así como sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y búsqueda ante denuncias de desaparición.

Familiares, vecinos y organizaciones sociales han seguido de cerca cada avance judicial, esperando que la investigación permita esclarecer completamente lo sucedido y determinar las responsabilidades correspondientes.

En este escenario, los testimonios de personas que tuvieron contacto con los sospechosos durante los días investigados adquieren una relevancia especial. Aunque muchas veces se trata de encuentros breves y aparentemente intrascendentes, esos relatos ayudan a reconstruir el entramado de movimientos y decisiones adoptadas por quienes hoy se encuentran bajo la lupa judicial.

La dueña de la ferretería forma parte de ese grupo de testigos circunstanciales que, sin saberlo, quedaron vinculados a una causa de enorme impacto público. Su relato ofrece una descripción directa de cómo observó a la pareja y de qué manera se desarrolló la compra.

Uno de los datos que destacó fue la ausencia de comportamientos extraños o llamativos. Según su versión, la transacción se desarrolló con absoluta normalidad y el pago fue realizado en efectivo por Andreani.

Ese detalle también quedó incorporado al expediente, al igual que la descripción de los materiales adquiridos y la dinámica observada entre ambos sospechosos durante la visita al comercio.

A medida que la investigación avanza, los fiscales continúan recopilando registros de cámaras, declaraciones testimoniales y distintos elementos que permitan consolidar la reconstrucción de los hechos.

El desafío para los investigadores consiste en unir cada una de esas piezas dispersas y transformarlas en una secuencia coherente que permita explicar qué ocurrió con Agostina Vega y cuál fue el papel desempeñado por cada uno de los acusados.

Las imágenes de la ferretería representan ahora una pieza más dentro de ese complejo rompecabezas judicial. Un registro que durante semanas permaneció almacenado en un sistema de videovigilancia y que hoy se convirtió en un elemento observado con atención por fiscales, abogados y peritos.

Mientras la causa continúa su curso, la difusión de estos nuevos detalles vuelve a poner en primer plano una investigación que mantiene en vilo a la sociedad cordobesa. Cada dato conocido alimenta la expectativa de alcanzar una reconstrucción completa de los hechos y de obtener respuestas para una familia atravesada por una tragedia que conmovió a toda una comunidad.

La historia de aquella compra en una ferretería demuestra cómo, en las investigaciones criminales, incluso los episodios más cotidianos pueden adquirir una relevancia inesperada. Lo que para una comerciante fue simplemente una venta más, hoy forma parte de una de las causas judiciales más sensibles y seguidas de los últimos tiempos en Córdoba.

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