Los antecedentes que volvieron a poner a Lucía Sosa bajo la lupa
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores es el historial familiar de la mujer.
Antes de radicarse en Villa Gesell, Lucía Sosa vivía en Mar del Plata, donde años atrás también murieron otros dos hijos en episodios que fueron investigados por la Justicia. En aquellas causas fue absuelta al no encontrarse pruebas suficientes para atribuirle responsabilidad penal.
Con la muerte de Isabela, esos antecedentes volvieron a quedar bajo análisis.
Según la información difundida por A24, Lucía Sosa tuvo seis hijos. De ellos, tres fallecieron, dos fueron dados en adopción y el restante quedó bajo resguardo de la Justicia tras la muerte de la nena.
El estremecedor testimonio del nene de 4 años
Momento del allanamiento a la vivienda de la madre de la nena fallecida en Villa Gesell.
En las últimas horas también trascendió un dato que podría ser clave para la investigación. De acuerdo con lo informado por A24 este sábado, el hermano de Isabella, un nene de 4 años, fue apartado del cuidado de sus padres y entrevistado por un equipo de profesionales tras quedar bajo protección judicial.
Según esa información, el menor habría relatado que su madre le decía que "no respirase porque el aire le hacía mal" y luego le tapaba la boca y la nariz.
Ese testimonio es uno de los elementos que ahora analiza la fiscalía para determinar si existía una mecánica reiterada y si guarda relación con la muerte de Isabela.
Las parejas de Lucía Sosa y las nuevas pericias
Otro de los ejes de la investigación está puesto en el entorno familiar. La expareja de Lucía Sosa, Héctor Javier Picart, con quien vivía en Mar del Plata, tiene antecedentes por violencia de género y consumo de drogas. Actualmente se encuentra detenido por otra causa.
En tanto, su pareja actual, Daniel Aguirre, padre de los dos hijos más pequeños, se encontraba trabajando al momento de la muerte de Isabela, por lo que las principales dudas recaen sobre lo ocurrido mientras la nena estaba al cuidado de su madre.
En ese contexto, el fiscal ordenó pericias psicológicas y psiquiátricas tanto para Lucía Sosa como para Daniel Aguirre, con el objetivo de elaborar un perfil que pueda aportar elementos a la investigación.
Bajo resguardo mientras avanza la causa
Según informó A24, la pareja permanece bajo resguardo policial para evitar posibles incidentes con vecinos y garantizar que ambos permanezcan a disposición de la Justicia mientras continúan las medidas de prueba.
Además, los investigadores también analizan el accionar de distintas instituciones que tuvieron contacto con la familia, entre ellas la iglesia a la que asistía Lucía Sosa, que presenta denuncias por otros hechos en distintas sedes, y los equipos interdisciplinarios que intervinieron anteriormente para determinar si existieron señales de alerta que no fueron advertidas.