El detenido, acusado de violar a una joven en una panaderia de Las Cañitas, se negó a declarar ante el juez en el marco de la causa que lo tiene preso por el hecho ocrurrido el domingo pasado, por lo que continuará aprendido.

El imputado se negó a declarar. (Foto: archivo)
El detenido, acusado de violar a una joven en una panaderia de Las Cañitas, se negó a declarar ante el juez en el marco de la causa que lo tiene preso por el hecho ocrurrido el domingo pasado, por lo que continuará aprendido.
Se trata de Paulo Antonio Díaz, de35 años, quien fue trasladado para su indagatoria desde la Alcaidía 9 Bis de la Policía de la Ciudad en el barrio porteño de Parque Avellaneda, donde estaba alojado, a la alcaidía de la Unidad 28 del Servicio Penitenciario Federal (SPF) en el Palacio de Tribunales.
Según se informó, cuando este mediodía fue subido al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 5, ubicado en el sexto piso de Tribunales, el imputado se negó a declarar ante el juez Manuel de Campos y el fiscal Carlos Velarde.
Al acusado le fue leída la imputación completa que pesa en su contra y las pruebas que lo incriminan en el hecho, entre ellas, el análisis de las huellas dactilares halladas en un envase de jugo que lo identificaron como el agresor sexual.
El imputado quedó preso de los delitos de "robo y abuso sexual con acceso carnal", que tienen, el primero, una pena de un mes a 6 años de cárcel, y el segundo, una más grave de entre 6 y 15 años de prisión.
Díaz fue detenido el miércoles por detectives de la División Delitos contra la Integridad Sexual de la Policía de la Ciudad en la localidad bonaerense de Maquinista Savio, partido de Escobar.
Más allá de que había quedado filmado por las cámaras de seguridad del local, la clave de la investigación por la que se logró identificarlo fueron las huellas dactilares que el abusador dejó en un envase tipo tetrabrik de litro de jugo "Cepita del Valle", sabor naranja, y que los peritos de Policía Científica recuperaron para cotejarlas con distintas bases de datos.
Otros elementos que sirvieron para su identificación fueron un tatuaje en su antebrazo izquierdo, una cicatriz sobre la ceja del mismo lado y una reconstrucción fotográfica digital de su rostro.
El imputado tiene múltiples antecedentes por robo, daño, amenazas, abusos y tenencia de estupefacientes, entre otros delitos cometidos entre 2010 y 2023, y por los que fue declarado "reincidente".
Entre todas sus causas, resalta un "abuso sexual agravado por el uso de armas" cometido en abril de 2019 contra una adolescente de 15 años a metros de un paso bajo nivel de las vías del ferrocarril Mitre, en el barrio de Núñez.
Por ese hecho, fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de Capital Federal a dos años y medio de cárcel, pero a una pena unificada de seis años que se le dio por cumplida en noviembre de 2022.
En su última causa, que data de julio de este año, estuvo tres meses detenido por una tentativa de robo hasta que recuperó la libertad el 14 de octubre pasado.