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POLÍTICA

Ahora sí, comenzó la transición... pero es entre Alberto y el FMI

Ahora sí, comenzó la transición... pero es entre Alberto y el FMI
Alberto Fernández y Kristalina Georgieva

El presidente electo, Alberto Fernández, habló con la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva.

Luego de la comunicación telefónica, ambos dieron a conocer su versión sobre el diálogo mantenido en horas de la tarde.

Alberto Fernández, a través de Twitter, dijo: “Le transmití (a la directora gerente del FMI) mi intención de poner en marcha un plan económico que nos permita crecer, para llegar a un acuerdo de pago que podamos cumplir sin más ajuste para los argentinos”.

Desde sus oficinas, ahora ubicadas en Puerto Madero, se dijo además que “los principales objetivos del programa económico del nuevo gobierno serán plasmados en un plan que la Argentina pueda cumplir y que le permita recuperar el crecimiento para poder honrar sus deudas”.

Por su parte, Georgieva describió la conversación como “muy constructiva”. También dijo que le ha reiterado al mandatario electo “la disposición del Fondo a colaborar con su gobierno y allanar el camino hacia un crecimiento sostenible y reducir la pobreza”.

Pero fundamentalmente, Georgieva le dijo a Fernández “estoy ansiosa por conocer su plan”. Eso se entiende de dos maneras, el plan es suyo y todavía no sabemos cuál es.

Entre una y otra versión, hay que decir que la principal conclusión que se puede obtener a partir de este contacto es que, ahora sí, comenzó la transición. Y no es entre Alberto y Macri, sino que es entre Alberto y el FMI, el interlocutor clave y decisivo con el cual estará obligado a seguir hablando más allá del 10 de diciembre.

Pero leyendo ambas declaraciones entre líneas, también se puede advertir que la negociación por el pago de la deuda contraída con el organismo financiero internacional va camino a una difícil pulseada y que en adelante será el principal tema en la coyuntura económica.

Esto es así simplemente porque condicionar el cumplimiento de los compromisos contraídos al crecimiento económico es dejar al país a las puertas de una cesación de pagos. Si algo está claro es que la recuperación de la economía no será inmediata. Mucho mas probable es la expansión de la recesión en los próximos 12 meses.

A todo esto, por estas horas se habla de un proyecto de ley para encarar una renegociación de la deuda con quita de capital, lo que permite decir que de “la salida a la uruguaya” se está mutando a “la solución argentina”. Congreso mediante, empezará a quedar en claro si al nuevo gobierno lo dominará la prudencia y la habilidad de negociación o el nostálgico y tentador argumento de que “los muertos no pagan sus deudas”.

En tanto, de alguna manera, el FMI intuye que alguna responsabilidad tuvo en la derrota electoral de Mauricio Macri y que ahora el problema también es suyo: le prestó a un presidente que perdió y ahora debe cobrarle a otro que ganó en primera vuelta con el 48,24% de los votos. Políticamente, estará obligado a “reperfilar” sus exigencias.

De todos modos, las expresiones de buena voluntad de Georgieva solo se pueden traducir en un hecho concreto, que marcará la pauta de hasta que punto estará dispuesta a respaldar a la nueva administración. Esto es si finalmente concretará o no el desembolso de los 5.400 millones de dólares que le negó a Macri en las postrimerías de su gestión.

Así las cosas, más allá de las palabras de cortesía, el futuro gobierno y el FMI quedaron frente a frente, como esos boxeadores que muestran los dientes y por el momento esconden el golpe certero.

Talpone
por Esteban Talpone
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