Macri y Bullrich creyeron que encolumnarían al PRO fácilmente detrás de la candidatura de Milei. Pero entre la noche del domingo y la mañana del miércoles la cosa se fue complicando.
El primer gesto de "independencia" se dio la misma noche de la elección. En un cuarto cerrado Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, Gerardo Morales y Martín Lousteau acordaron los términos del discurso en que Bullrich reconocería la derrota. Al salir, Patricia se cruzó con Macri. Y el discurso que pronunció fue distinto a lo que habían acordado.
"Macri le pidió a Patricia que le haga un guiño a Milei. Se había armado un discurso equidistante de los dos candidatos. No se habló de reconocer el triunfo de Massa porque caía de maduro. Nos sorprendió que dijera que no lo iba a reconocer", dice un dirigente radical al tanto de esas conversaciones. El eje de aquellas palabras debía ser el refuerzo de la unidad y la exaltación de la cantidad de legisladores y gobernadores que tenía el espacio. No sucedió.
El miércoles por la mañana Patricia Bullrich - a título personal- dijo que apoyaría a Javier Milei sin pedir nada a cambio.
La UCR se libera
"Están afuera de la coalición, no lo sé. Habrá un debate en el PRO. Es una falta de respeto hacia el radicalismo. Lo que ha hecho Patricia en una falta de respeto que no perdonamos", dijo Gerardo Morales, titular de la UCR al inicio del discurso en que presentó el rechazo del partido a los dos candidatos.
Quizás lo que más llamó la atención fue cuando Bullrich habló en nombre de los "6 millones de votos" que recibió. "Yo la voté y no me representa. Ellos decidieron abandonar Juntos por el Cambio", dijo Lousteau.
Morales insistió: "Milei es mi límite. La gente nos ha puesto en el lugar de oposición. La patria va a estar más en peligro con ella y con Milei. No vale todo. Se ve que arreglaron muchas cosas. Mauricio es el gran responsable de la derrota de Juntos por el Cambio. La primera semana hizo campaña para Milei. Es patético el rol de Macri".
La posición unánime del radicalismo fue dar "libertad de acción". Es decir, nadie se va a expedir por nadie. Incluso se habló en algún momento de convocar a la Convención Radical para que se expida: "No tendría sentido: el apoyo a Milei tendería a cero", blanqueó un integrante de esa convención, que es manejada en un 85% por Morales y Lousteau.
"No hizo falta convocarla porque se resolvió hoy en la mesa. Estuvieron todos, y todos bancaron el documento que propusieron Martín y Gerardo", explican en la conducción del partido.
Los gobernadores tampoco se suman
Una cumbre de gobernadores de Juntos por el Cambio que se hizo en el Banco de Corrientes arrojó un resultado similar al de la reunión de la Mesa Ejecutiva de la UCR. "Prescindencia total", plantearon.
"Seguiremos siendo la principal resistencia al populismo económico que nos puso de rodillas frente al flagelo de la inflación, pero la forma de hacerlo es reafirmando los valores fundacionales de Juntos por el Cambio en el Congreso Nacional y las provincias, y no entregando nuestra identidad al alquimista de turno. Nos van a encontrar siempre defendiendo la educacion pública, y el acceso de todos los argentinos a una salud de calidad. No vamos a contribuir a una mayor pulverización del ingreso de nuestra gente forzando una dolarización sin dólares mediante una agresiva devaluación de nuestra moneda", sentenciaron en un encuentro en que estuvieron todos los gobernadores, a excepción de Maximiliano Pullaro (Santa Fe), de viaje en el exterior y Claudio Poggi.
Tampoco estuvo -sugestivamente- Jorge Macri quien en las horas previas también había dicho que no apoyaría a Milei.
El dilema del PRO
Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal tomaron una posición similar a la del radicalismo. Muchos dirigentes intermedios del partido ya avisaron que no están de acuerdo con la movida de Mauricio Macri.
Patricia Bullrich anunció que su apoyo a Milei era a título personal. Pero Macri se encargó -según apuntan desde el larretismo- de pedirle que antes del discurso reasumiera la presidencia del PRO. Un gesto que vale más que mil palabras: la que habló no fue Patricia Bullrich sino la presidenta del partido.
"Macri es el dueño del PRO, va a ser difícil construir algo desde ahí", dice un funcionario de Uspallata, sede del Gobierno porteño. Nadie descarta ahí que Horacio Rodríguez Larreta arme su propio partido para seguir en política.
Mientras tanto, Juntos por el Cambio es un hervidero. La gran duda es si podrán seguir "juntos" sin Macri. El líder del que todos ellos renegaron los últimos 4 años y que ahora va por su venganza.