El Observatorio realiza estas mediciones desde 2010 y el año pasado fue el peor resultado en la década:
-En 2010 el porcentaje de niños que sufrió inseguridad alimentaria fue de 8,2%
-En 2014 bajó a 6,8%
-En 2015 tocó el mínimo con 5,7% y luego en 2017 subió a 7,1%.
. Según los datos del Indec, en marzo la inflación fue de 4,7%. Cuando se observa la variación interanual la suba fue de 54,7% pero los alimentos aumentaron por fuera del promedio: 64% en un año
A diferencia del Indec, la UCA no mide solamente la pobreza por ingresos sino que lo hace a través de un índice que considera numerosos factores como el acceso a alimentos, al agua corriente y sanitarios, a la posibilidad de recibir estimulación temprana, a asistir al colegio, entre otros.
En 2018 el 63,4% de los niños experimentó la pobreza en al menos una de estas dimensiones mientras que el 18,9% lo hizo en condiciones que el Observatorio considera "humanamente inaceptables".
Del análisis de esta pobreza multidimensional se desprende que:
-El 22,9% de los niños tiene carencias de espacio en sus viviendas
-El 19,1% tiene dificultades en acceder a información. Es decir, carece de celular, computadora o tablet con internet y de libros infantiles
-El 18,5% no puede acceder a agua potable o un sanitario digno
-El 17,4% no tiene las vacunas correspondientes a su edad o hace más de un año que no recibe atención médica
-El 13,4% no recibe la estimulación que corresponde a su edad o vive en ambientes de violencia
Si bien el acceso al alimento fue el indicador que más empeoró, todos los demás mejoraron levemente de 2017 a 2018. Por ejemplo, debido a obras, el indicador "saneamiento" mejoró un punto, al igual que el acceso a la salud o a la educación.
Visualizaciones: Ignacio Ferreiro