Luego de agradecer a Rosatti y a Rosenkrantz, quienes lo acompañaron más de dos décadas como miembro del Tribunal, y al personal del Palacio, Maqueda instó a “sostener los pilares de la división de poderes y la independencia del Poder Judicial”.
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Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz. (foto: prensa Corte)
Y agregó: “No podemos renegar de 300 o 400 años de civilización ni quedar a la deriva de los hombres que, en estos momentos, hacen culto a la personalidad, se creen proféticos y ponen en riesgo las instituciones de la convivencia democrática”.
También lamentó que “la moderación haya sido dejada de lado y hoy se transiten los extremos”, pero indicó que desde el Poder Judicial se debe “volver a la prudencia” para “con independencia e imparcialidad, dejar sentada nuestra defensa de las instituciones”.
Horacio Rosatti destacó su pasó por la Corte Suprema
Previamente, el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, definió a Maqueda como “un gran juez y hombre republicano; raro ejemplo de un funcionario que ha transitado, con idoneidad y ejemplaridad en su conducta, los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial en los ámbitos nacional, provincial y municipal”, además de haber desempeñado “un rol preponderante” como convencional constituyente en la reforma de 1994.
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Horacio Rosatti habló en la despedida de Maqueda.
Rosatti señaló que Maqueda, en los últimos tiempos, “fue objeto de injustos agravios y cobardes ataques, que sobrellevó con hidalguía y tolerancia”; resaltó que “se va por la puerta grande” y esbozó un repaso por sus principales aportes a la jurisprudencia de la Corte.
“Tuvo una actuación protagónica”, dijo, con intervenciones en fallos relacionados con el federalismo, la protección de los vulnerables y la defensa de los derechos humanos, “tres ejes de sus preocupaciones”.
Asimismo, lo consideró “una referencia y guía” para sus pares y una “voz siempre escuchada, respetada, ponderada y sabia”. Su figura, concluyó, “hace cierta la afirmación de que haber participado en política antes de acceder a la Justicia no es un demérito, sino todo lo contrario”.