Cristian Ritondo, jefe del bloque del PRO empezó a moverse de su banca. Se recostó para atrás, miró a sus compañeros. No era el momento. El discurso de Alberto siguió. Pasaron varias páginas. "Es muy ingrato ver que, viniendo de años tan difíciles, los niveles de polarización política están llevando a algunos compatriotas a debates y enfrentamientos estériles", planteó.
Pero casi llegando a la mitad de la Asamblea, volvió a la carga:
Alberto, la deuda y Macri
"Me dejaron sin la herramienta del presupuesto pero no me han quitado la decisión política de cumplir lo que le prometimos a millones de argentinos y argentinas en la campaña electoral", acusó a la oposición.
Ritondo se volvió a mover incómodo. Fernando Iglesias, en primera fila, se dio vuelta para ver como seguir. Waldo Wolff a su lado, agitaba.
"Con esas convicciones, déjenme introducirlos al tema de nuestra deuda externa. Propongo recordar como llegamos hasta aquí...", siguió Alberto.
Ritondo miraba el celular. ¿Estaba leyendo el discurso que ya se había difundido anticipadamente por parte de Presidencia? ¿Estaba consultando a las autoridades del PRO?
El discurso siguió.
"En el año 2018 el entonces presidente Mauricio Macri, decidió endeudar a la Argentina con el Fondo Monetario Internacional, por un monto total de 57 mil millones de dólares (...) No quedó nada del dinero recibido en Argentina. Ni un puente ni una carretera. Sólo nos quedó una deuda externa impagable", describió.
Alberto siguió adelante. Explicó lo poco que se sabe del acuerdo con el FMI, dijo que no habrá ajuste, tarifazo ni reforma laboral. Al finalizar el capítulo de la deuda expresó:
"El año pasado, a través del Decreto 8/2021 instruí a la Procuración del Tesoro para que iniciara una querella criminal tendiente a establecer la verdad y las responsabilidades sobre este endeudamiento. Este Acuerdo tampoco releva al Poder Judicial de avanzar en esa investigación. Los argentinos y las argentinas tienen el derecho de saber como ocurrieron los hechos y quienes fueron los responsables de tanto desatino", planteó.
No dijo nada que no supiéramos. Sin embargo, viendo lo que quedaba del discurso sería la última oportunidad para irse. Iglesias y Wolff gritaban, Ritondo hizo una seña y todos se pararon y se fueron. Alfredo Cornejo (expresidente de la UCR y ahora jefe del interbloque de Juntos por el Cambio del Senado) empezó a gritarle mentiroso a Alberto. Fue una estrategia para disfrazar cierta tibieza: la UCR no se iba a levantar del recinto.
Para el resto de la oposición, la actitud del PRO no fue una sorpresa. Ya sabían que iba a pasar.
Halcones vs. Palomas
"Nos fuimos 54 diputados y todos los senadores del PRO. No soy quien para decir sobre el resto, pero no puedo soportar a presidente que mienta y difame", explicó Ritondo a A24.com al finalizar la sesión. Situación incómoda para él: le toca ser, siendo "paloma", la cabeza de un bloque mayoritariamente halcón.
El resto de la oposición mostró sus diferencias con el PRO. "Tenemos que quedarnos a escuchar. El show no ayuda en este momento", dijo un referente de uno de los bloques.
"Una cosa es plantear con dureza los temas. En eso yo también soy halcón. Pero institucionalmente hay que quedarse. En eso soy paloma", dijo a A24.com una de las máximas autoridades del radicalismo.
La salida del PRO marca un antes y un después. Por primera vez desde que ganaron las elecciones la oposición queda dividida. El PRO por un lado, el resto por otro; palomas por un lado, el resto por otro.
La decisión fue incluso celebrada por parte del oficialismo. "Los que quedaron mal fueron ellos. Hay que dejar de usar levantarse del recinto como recurso permanente. Los debates hay que darlos", sostuvo al finalizar la sesión una de las autoridades del bloque del FdT. De hecho, su presidente Germán Martínez, se encargó de callar a los diputados propios que empezaban a abuchear a la oposición. "No suma nada", les planteó.
Reunión y pase de facturas
Al finalizar la asamblea, Juntos por el Cambio se juntó en un despacho en el Congreso y emitieron un comunicado conjunto. Las grietas internas quedaron expuestas.
"Juntos por el Cambio esperaba un discurso a la altura de los problemas del país y el mundo. Y nos encontramos con un presidente lejos de los argentinos y la realidad", decía el comunicado. En cambio, no hubo mención a la fractura de la oposición.