Y está claro que una actividad tan frenética (donde los desplazamientos se acumulan en el sprint final) tiene su contrapeso en el bálsamo de la veda electoral, antes de que la maquinaria vuelva a ponerse en marcha.
Lo viejo
El paréntesis de la veda permite, en muchos casos, que vuelvan a surgir los reflejos de la política tradicional, sobre todo en el peronismo: asados, encuentros deportivos, cábalas. Forzados en muchos casos a desplazarse a sus distritos de origen para poder votar (como el caso de Cristina Kirchner, que se quedará en el sur y no volverá para el búnker), los principales candidatos del Frente de Todos van a pasar estas horas en familia, reconectándose con viejos vínculos pero sin sacar los sentidos de la marcha hacia la elección.
¿Qué van a hacer concretamente? En el caso de Alberto Fernández, según pudo saber A24.com, la agenda doméstica no estaba cerrada pero incluye --además de los tradicionales paseos en Puerto Madero con su perro Dylan-- un eventual encuentro, que podría ser un almuerzo, con el Grupo Callao, el think tank peronista del cual salieron sus equipos técnicos.
Este nucleamiento de dirigentes peronistas sub 40, que en los hechos funciona desde el año pasado, cuando el peronismo era un océano con barcos a la deriva, fue el que organizó el acto con los gobernadores del PJ en Rosario y busca ser la plataforma que nutra al candidato para un eventual gabinete.
Sin Cristina, que votará en Río Gallegos y permanecerá allí hasta después de las PASO, Alberto Fernández sabe que la centralidad estará en su figura. Y por eso será el maestro de ceremonias en el búnker que el peronismo montará en el “Complejo C”, sobre avenida Corrientes, en Chacarita. Resta ver si la logística de ese comando electoral estará en línea con la nueva estética del espacio (y de la política en general) o si mantiene su arraigo en la tradición del PJ.
Axel Kicillof, por su parte, dedicó el viernes a reuniones y llamados organizativos y el sábado a la familia. El domingo vota en Pilar (su nuevo domicilio) y después se traslada al búnker en Capital. Esta vez no habrá comandos diferenciados, como en 2015, cuando Scioli estaba en un lado (el Luna Park) y La Cámpora en otro (el Hotel Intercontinental). El Frente de Todos quiere dejar atrás esos desencuentros.
¿Y Sergio Massa? Respetará sus cábalas. El viernes lo pasó en sus oficinas de avenida Libertador reunido con sus equipos técnicos y los fiscales del Frente Renovador, según pudo saber A24.com. El fin de semana seguirá su tradición: el sábado jugará al fútbol con sus ex compañeros del Colegio “Agustiniano” de San Martín y luego almorzará con sus padres. El domingo desayunará con amigos, antes de votar, y posteriormente almorzará con su familia.
Gestualidades de un tiempo en permanente cambio. Las campañas (y sus reposos) como reflejos de una sociedad en transformación.