"Lamentablemente, el país tiene 1 muerto por coronavirus cada 6 minutos y medio; hace un mes, había una muerte cada 12 minutos. Estábamos tan cancheros con el tema que nos dimos el lujo de compararnos con Suecia, uno de los países con mejor calidad de vida en el mundo. Ellos lo único que dijeron fue: 'Al final, hablamos'. Mientras Argentina nunca encontró el techo de los contagios y el mismo Presidente reconoce que la situación está 'lejos de estar controlada'". "Lamentablemente, el país tiene 1 muerto por coronavirus cada 6 minutos y medio; hace un mes, había una muerte cada 12 minutos. Estábamos tan cancheros con el tema que nos dimos el lujo de compararnos con Suecia, uno de los países con mejor calidad de vida en el mundo. Ellos lo único que dijeron fue: 'Al final, hablamos'. Mientras Argentina nunca encontró el techo de los contagios y el mismo Presidente reconoce que la situación está 'lejos de estar controlada'".
"¿Qué solución política encontramos? Echarle la culpa a la marcha del 17 de agosto. ¿Te das cuenta que el culpable siempre es el otro? Ni una mínima cuota de autocrítica. Por eso, insisto, lo mejor que puede hacer un gobernante es hablar con humildad y reconocer el error. Lo peor que pueden hacer es borrarse, la sociedad argentina se da cuenta de todo". "¿Qué solución política encontramos? Echarle la culpa a la marcha del 17 de agosto. ¿Te das cuenta que el culpable siempre es el otro? Ni una mínima cuota de autocrítica. Por eso, insisto, lo mejor que puede hacer un gobernante es hablar con humildad y reconocer el error. Lo peor que pueden hacer es borrarse, la sociedad argentina se da cuenta de todo".
"Lo mismo ocurre con el caso de Facundo Astudillo. Recordamos perfectamente el uso político que se hizo del caso Santiago Maldonado. El país estuvo paralizado durante varios meses en plena campaña electoral, se acusó a la entonces Ministra de Seguridad de dar la orden para desaparecerlo; y ahora que estamos a punto de enterarnos la verdad sobre Facundo, ¿dónde están todos? Lo único que demuestra el silencio en el caso Astudillo es el oportunismo político y la calidad moral de algunas personas. Por favor, se los rogamos, no se borren en el peor momento. Con todo respeto, pongan la cara". "Lo mismo ocurre con el caso de Facundo Astudillo. Recordamos perfectamente el uso político que se hizo del caso Santiago Maldonado. El país estuvo paralizado durante varios meses en plena campaña electoral, se acusó a la entonces Ministra de Seguridad de dar la orden para desaparecerlo; y ahora que estamos a punto de enterarnos la verdad sobre Facundo, ¿dónde están todos? Lo único que demuestra el silencio en el caso Astudillo es el oportunismo político y la calidad moral de algunas personas. Por favor, se los rogamos, no se borren en el peor momento. Con todo respeto, pongan la cara".
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