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POLÍTICA

Cómo se prepara el "mejor equipo de los últimos 50 años" para su elección más difícil

Cómo se prepara el
Larreta, Macri, Pichetto y Vidal en la elección más difícil

"Las cartas están echadas". Así definen en Casa Rosada el clima que vive Macri y su gabinete, al que supo señalar como “el mejor equipo de los últimos 50 años”, que espera con una mezcla de esperanza y resignación las elecciones de este domingo en las que se juega su continuidad como coalición en la política nacional.

Macri transcurre la veda electoral entre la tranquilidad de la residencia de Olivos y la quinta particular Los Abrojos (en el distrito de San Miguel, pleno conurbano bonaerense) junto a su familia, amigos y los más estrechos colaboradores.

Tras el cierre de campaña del jueves, con otro acto masivo en Córdoba, el primer mandatario mantuvo el viernes reuniones políticas en Olivos para terminar de hilvanar los últimos preparativos del operativo electoral.

Este sábado, el presidente tenía previsto trasladarse a su quinta Los Abrojos, como parte de su ritual antes de cada turno electoral, donde suele jugar fútbol con amigos y colaboradores.

Macri se presentará a votar este domingo a la mañana en la Escuela Número 16 Wenceslao Posse, en Olivos, y luego se volverá a instalar en la residencia presidencial, donde seguirá atento el desarrollo de la elección.

Recién cuando haya una tendencia firme (entre las 22 y 24), se trasladará al histórico búnker que -como en otras elecciones-, instaló la coalición gobernante en el complejo Costa Salguero.

Allí lo esperarán desde temprano sus principales laderos: el jefe de campaña y de Gabinete, Marcos Peña; su vocero Iván Pavslovsky; asesores como Jaime Durán Barba, José Torello y ministros de los gobiernos nacional, bonaerense y porteño, candidatos a legisladores radicales, de la CC y de PRO.

María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta no tendrán búnker propio y volverán a compartir escenario con Macri.

Todos esperan llegar al balotaje o, si no, como plan B, conseguir el “mejor resultado posible” que les permita pensar en configurar los nuevos roles en la futura oposición. No solo en el Congreso, sino pensando en la necesidad de redefinir un liderazgo que les permita sobrevivir como alianza de cara al próximo turno electoral, en 2023.

Aunque depende del resultado -si Macri no llega al balotaje y se repite o crece la distancia de la derrota de las PASO frente a la fórmula kirchnerista de Alberto y Cristina Fernández-, Costa Salguero podría volver a ser el escenario donde se comiencen a discutir los liderazgos en Juntos por el Cambio, y su continuidad como tal.

¿En qué piensa Macri?

En el momento de más euforia tras el segundo debate presidencial, Macri se reunió el martes en el despacho del jefe de gabinete con la mesa chica de campaña: junto a Peña y su equipo de comunicación y discurso, analizaron el resultado del debate.

Contentos por las repercusiones del discurso, emitieron un paper para distribuir entre funcionarios y candidatos: “optimismo” hasta último momento.

Sin embargo, en la Casa Rosada admitieron que tras la debacle de los sondeos, que no supieron prever la derrota de 16 puntos en las PASO, “esta vez nadie encargó encuestas porque ya nadie cree en ellas”.

Prefieren no hablar de números, ni del día después... con la esperanza de llegar al balotaje a partir del optimismo que irradió Macri en las marchas del #SíSePuede.

“Esa será otra elección, y la damos vuelta” se entusiasman algunos de los funcionarios más cercanos a Marcos Peña, que insisten en especular con el milagro: que asistan a votar 2 millones más de electores que en las PASO y que Alberto Fernández caiga 4 o 5 puntos y Macri crezca un porcentaje similar.

Sin embargo, desde otros sectores del Gobierno, se escucha a funcionarios de distintos niveles admitiendo la posibilidad de perder en primera vuelta, y se contentan en plasmar el objetivo de mínima de seguir gobernando como indica la Constitución, hasta el traspaso del mando el 10 de diciembre. Desde ese lugar, dicen, Macri buscará erigirse como jefe de la oposición.

En ese caso, la misma noche del domingo o el lunes podrían comenzar a hablar de la transición. Así lo admitieron el jueves tras la reunión del Gabinete los ministros Jorge Faurie y Carolina Stanley.

Funcionarios como los ministros de Hacienda, Hernán Lacunza y el titular del Banco Central, Guido Sandleris, se perfilan como posibles “puentes” de un eventual proceso de transición en caso de que gane la oposición.

Macri no está dispuesto a regalar espacios a sus propios socios y, si no gana, se imagina liderando a esa masa de manifestantes que lo siguieron en las 32 plazas del #SíSePuede, lo que él mismo define como “la rebelión de los mansos”. Un electorado antikirchnerista que traspasa transversalmente las barreras entre las clases alta, media y baja, que privilegia los valores anticorrupción y anticlientelismo pese a sufrir la crisis económica.

Dependiendo del porcentaje que saque, tendrá que lidiar con varios sectores de la UCR y del PRO que ya le pasaron factura por la derrota en las PASO y que imaginan reconstruir la alianza JxC con liderazgos colectivos encabezados por las otras dos figuras del PRO: Rodríguez Larreta y Vidal. Sector donde gravitan properonistas como Frigerio, Monzó, Massot y otros heridos del peñismo.

Otro sector de la grieta en el oficialismo es el liderado por el radicalismo, de la mano del presidente partidario y gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo. Pero esa será otra parte de la historia.

Las cartas están echadas. Este domingo la decisión la tiene el soberano.

por Stella Gárnica
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