El agujero negro de la política fiscal

Casi el 30% del presupuesto nacional se va en gasto social y subsidios

Tanto el Gobierno (sin contar a Cristina) como la oposición coinciden en que para crecer hay que achicar el déficit. Los detalles de un política imposible.
Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Gasto en planes sociales según cada ministerio: Anses

Gasto en planes sociales según cada ministerio: Anses, Desarrollo Social y Trabajo (Fuente: Idesa)

Cantidad de beneficios de cada uno de los planes sociales (Fuente: Idesa)

Cantidad de beneficios de cada uno de los planes sociales (Fuente: Idesa)

Planillas de subsidios a la energía (Fuente: Asap)

Planillas de subsidios a la energía (Fuente: Asap)

Planillas de subsidios al Transporte (Fuente Asap)

Planillas de subsidios al Transporte (Fuente Asap)

Martín Guzmán afronta el mayor desafío al buscar bajar el gasto público en medio de un conflicto con el kirchnerismo

Martín Guzmán afronta el mayor desafío al buscar bajar el gasto público en medio de un conflicto con el kirchnerismo

Como una fuente de conflicto permanente, el gobierno de Alberto Fernández enfrenta el problema crucial del gasto público desmadrado, la piedra de la discordia dentro del Frente de Todos para avanzar en un programa contra la inflación. El total de planes sociales y subsidios a la energía y transporte fue de 3,24 billones de pesos en 2021, el 29.5% del presupuesto y el 6,9% del PBI, mientras que el déficit financiero fue de 2 billones, el 4,5% del PBI.

Según pudo determinar A24.com, el gasto social total neto, dirigido a paliar la pobreza en la Argentina, fue en 2021 de 854.699 millones de pesos, el 7,8% sobre el presupuesto ejecutado y el 1,8% del PBI.

Si se toma en cuenta la partida de la moratoria jubilatoria, beneficios previsionales a quienes nunca hicieron aportes contributivos, el gasto social se elevó a 1.979.269 millones de pesos (casi dos billones, con “b”), el 18% del presupuesto ejecutado en el año, que fue de 11.000.407 millones (11 billones) y el 4,2% del PBI.

Así lo reveló el último estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), que preside el economista Jorge Colina. El trabajo analizado por Idesa y por A24.com se fundamentó en todos los datos del presupuesto del Ministerio de Economía que dirige Martín Guzmán y el presupuesto ejecutado.

Los conflictivos subsidios a la energía y el transporte

Al gasto social se le suma la columna del gasto en subsidios a la energía y el transporte, que es el otro agujero negro del Estado. El total de las partidas en estas transferencias es de 1.262.800, que representa el 11,5% del presupuesto ejecutado y el 2,7% del PBI. Así lo revelan las planillas de la Asociación Argentina de Presupuesto (Asap) de ejecución presupuestaria. Son los subsidios que cobran las empresas de energía y transportes por mantener las tarifas económicas.

De ese modo, el total subsidios (sociales, energía y transporte) se eleva a 3.242.069 millones de pesos (3,2 billones de pesos), el 29.5% del presupuesto y el 6,9% del PBI. Esa es la radiografía del gasto argentino.

Fuente de conflicto permanente con Cristina: cómo recortar y cómo gastar

A este panorama complejo, que ningún gobierno abordó con una estrategia de desarrollo y equilibrio macroeconómico en los últimos 20 años, se podría sumar la moratoria jubilatoria que lanzó el Frente de Todos con Cristina Kirchner a la cabeza desde el Senado, además del pedido de extender la asignación familiar a todos los trabajadores y la aplicación de un salario universal que promueven los movimientos sociales.

Todo eso, según una estimación del diario La Nación el último fin de semana, sumaría 3,2 billones de pesos. La puja distributiva tiene a maltraer al ministro de Economía, Martín Guzmán, que debe cumplir las metas del acuerdo con el FMI.

Pero volviendo al presupuesto ejecutado en 2021, tanto el gasto social como el de subsidios es ya de por sí uno de los principales focos de conflicto político dentro del Frente de Todos entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner. La necesidad de reducir esos gastos por el acuerdo con el FMI dispara todo tipo de enfrentamientos.

Incidencia del gasto social y de subsidios en el déficit fiscal

Para tener un parámetro: el déficit primario (sin pago de los intereses de deuda) de 2021 fue de 1.407.641 millones de pesos (1,4 billones), el 3% PIB. El déficit financiero (luego del pago de la deuda) fue de 2.091.882 millones (2 billones) de pesos, un 4,5% del PBI. Las partidas sociales y de subsidios tienen un protagonismo central en ese rojo fiscal.

Si bien este gasto en inversión social y de subsidios de energía y transporte se dirigen a resolver el drama de la pobreza, la población en condiciones de pobreza creció según el Indec entre 2019 y 2021, del 35,5% al 37,3%, mientras que la indigencia pasó del 8% al 8,2%. Parece claro que la inversión en políticas sociales y subsidios no sirve por sí misma para resolver de fondo los índices de pobreza.

Si se gastó el 1,8% del PBI en planes sociales, eso significa que los planes sociales conforman el 60% del déficit primario (3% del PBI) y el 42,8% del déficit financiero (4,5%). Si se toman las jubilaciones no contributivas, el 4,2% del PBI en gasto social representa el 140% del déficit primario y el 93,3% del déficit financiero.

Si se toma el 6,9% del PBI por el total de subsidios sociales, energéticos y de transportes, eso representa el 230% del déficit primario y el 153% del rojo financiero luego de pagar la deuda.

Con empleo y menor pobreza, podría haber equilibrio o superávit fiscal

En otras palabras, si la Argentina pudiera crear trabajo y educación para todos los excluidos, y se pudieran reducir los planes sociales por trabajo genuino y los subsidios por tarifas reales, se reduciría o no habría déficit fiscal y podría haber un superávit primario de hasta 571.628 millones de pesos y casi se cubriría el financiero.

Si además, se redujeran los subsidios porque los ciudadanos pudieran pagar tarifas plenas el superávit fiscal podría ser de 2,4% del PBI, es decir 1,12 billones de pesos.

“Las jubilaciones otorgadas no se pueden quitar. Con la reparación histórica no se dieron jubilaciones. Se las aumentó porque habían sido licuadas entre 2002 y 2006. Pero con las moratorias se dieron jubilaciones sin aportes. Son beneficios no contributivos. Luego que entiende cada uno por plan depende de cada uno”, dijo Colina a A24.com para explicar el criterio del gasto analizado.

¿Cómo se descompone el gasto social de 2021?

*Ministerio de Desarrollo Social

Alimentario (Tarjeta Alimentar) 221.910 millones de pesos

Potenciar Trabajo 226.557 millones

Total: 448.467

*Administración Nacional de Seguridad Social (Anses)

Asignación Universal por Hijo (AUH): 285.737 millones

Pensiones no Contributivas por Invalidez: 104.629 millones (tiene 1,4 millones de beneficiarios y se sospecha que pudo haber beneficios mal otorgados).

Jubilaciones sin aportes (moratoria) 1.124.570 millones

Plan Progresar 43.978 millones

Total: 1.514.936

*Ministerio de Trabajo

Acciones de empleo 8592 millones

Acciones de capacitación 7274 millones

Total 15.866

Total de todos los planes sociales: 1.979.269 millones de pesos (casi dos billones).

Todo este gasto social no comprende a las 6 millones de jubilaciones regulares de la Anses ni a la masa salarial de los 750.000 empleados de la Administración Pública Nacional ni los gastos operativos de los ministerios que administran los planes sociales y los subsidios. Son solamente las partidas de transferencias de ingresos directos a beneficiarios de programas sociales.

De ese modo, el total del gasto social es de 1.979.269 millones de pesos (casi dos billones), un 4,2% del PBI, pero si se le restan las jubilaciones sin aportes (moratoria) de 1.124.570 millones, el gasto social fue de 854.699 millones, el 1,8% del PBI.

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Los subsidios, el otro agujero negro del Estado

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Al gasto social se le debe incorporar el gasto en subsidios a la energía y el transporte, que se desglosa de esta manera:

*Subsidios sector energético

1.046.300,5 millones de pesos (1 billon de pesos)

*Cammesa 626.000 millones

*Ex Enarsa 142.000 millones

*Otros 278.000 millones

*Subsidios al Transporte

216.500 millones de pesos

*Automotor 117.000 millones

*Ferroviario 95.000 millones

Aerocomercial 4500 millones

Subsidios totales Energia y Transportes

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1.262.800 millones de pesos

Por ese motivo, si se suman los subsidios sociales de 1.979.269 millones a los de energía y transporte, por 1.262.800 millones, hacen un total de 3.242.069 millones (3,24 billones de pesos), un 29.5% del presupuesto ejecutado en 2021 y el 6,9% del PBI. Cada punto del PBI es de 470.000 millones.

Los planes alcanzan a 12,12 millones de beneficios sociales

Otro dato que arrojó el estudio de Idesa es que el gasto social creció 657% desde 2002 y los beneficios sociales se multiplicaron por 7,5. En 2002, tras la crisis económica de 2001, eran 1,6 millones de planes directos y en 2021 fueron 12,12 millones de beneficios. Cada persona puede percibir más de uno de ellos.

En términos de PBI, la incidencia en 2002 era del 0,1% del PBI y en 2021 trepó al 4,5% del producto. El gasto total era de 58.520 millones de pesos en 2002 y trepó a 1.979.000 billones en 2021. Pero el problema de la pobreza no desapareció sino que se agravó y la crisis social golpea en las calles todos los días.

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