Pero existe otro problema adicional. Tres de Febrero puede ser una vía de "escape" a los controles para el paso de Capital a Provincia, si es que no ponen de acuerdo para unificar una estrategia. Es justamente lo que quieren evitar los intendentes -especialmente los peronistas- que temen un colapso sanitario en sus municipios producto de la apertura de la economía que se está dando en la Ciudad.
"Están equivocados algunos argentinos que piensan que el problema es la cuarentena. No, el problema es la pandemia. No es la cuarentena. Y en lo que viene, también, vamos a seguir”, definió Espinoza.
Mientras tanto, todos tienen también un ojo en las necesidades de recaudación. Quizás por eso están más preocupados los de Juntos por el Cambio que los del Frente de Todos: "Ellos lo resuelven con la maquinita", explican cerca de un intendente opositor, que temen que empiece a aparecer cierta discrecionalidad en el reparto de los fondos.
"Entiendo que los intendentes responden a la presión de su comunidad, pero seguiremos conversando sobre las cosas que se pueden abrir y las que no", dijo Teresa García, ministra de Gobierno de la provincia de Buenos Aires.
Algunos intendentes navegan en aguas intermedias. Como Lucas Ghi (Morón) o Julio Zamora (Tigre). "Estamos en un contexto en que la pandemia crece y no nos podemos cortar solos. Las autoridades nacionales y provinciales tienen sus razones para autorizar o no", dijo el tigrense en declaraciones radiales.
Al mediodía del jueves Kicillof se irá reuniendo con intendentes de la tercera sección electoral (el sur del conurbano) para analizar la situación. Esperan que el agua no llegue al río.