- 21% lo hizo uno o dos días antes
de votar.
- 11% en el cuarto oscuro.
- 29% en el último mes de campaña.
- Solo 30% dice que vota siempre al
mismo partido.
Eso significa que un 32% decide su voto en las últimas 48 horas, lo que le da margen al Gobierno para que buena parte de ese electorado se olvide de los problemas económicos de hoy y que se vote con la supuesta estabilidad del mañana... Por supuesto, eso suponiendo que "mañana" hubiera estabilidad.
Todo esto se complementa con otra encuesta que maneja el Gobierno, que asegura que un 30% estaría dispuesto a votar por Cambiemos el año que viene. Supera por 5% al kirchnerismo.
Estos números son siempre que se pregunte por partidos. La ecuación cambia si la pregunta se hace por nombres, cosa que esta encuestadora no midió.
Por eso, Peña y su equipo descreen de todos los análisis previos y aseguran que van a ganar. En ese marco, encuestas con las que trabaja el comando de campaña oficialista explica que hay un 20% del padrón que se encuentra indefinido en sus preferencias electorales. Ese electorado tiene mayoritariamente un sentimiento de “frustración y desencanto” respecto a Macri. En cambio con Cristina tienen "enojo". “Cristina no hizo ningún cambio desde 2013 como para que la gente deje de sentir eso", analiza un importante consultor.
Por eso, quienes arman la estrategia electoral del oficialismo no descartan que se pueda hacer una primaria de Cambiemos en la que participen otros precandidatos del espacio además de Mauricio Macri.
Ese armado podría incluir las candidaturas de Martín Lousteau (ya fuera de la carrera por la jefatura de gobierno porteña) o Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza y titular de la UCR que viene levantando el perfil nacional en el último mes.
Habrá que ver qué opina Macri de que le intenten hacer una interna en su propio espacio político.