La presentación describe una sucesión de agresiones y caracteriza a los uniformados como “sujetos pasivos y permanentes” de los ataques, pese a encontrarse desplegados bajo el protocolo de seguridad establecido por el Ministerio. A partir de estos hechos, el Gobierno solicitó la apertura de una investigación federal para determinar las responsabilidades individuales y avanzar con las posibles imputaciones.
Para avanzar con la investigación, el Gobierno solicitó incorporar grabaciones de los incidentes, registros de cámaras públicas y privadas, informes de los operativos y documentación médica de los efectivos heridos.
El objetivo es reconstruir cómo se desarrollaron los enfrentamientos, identificar a quienes arrojaron objetos contra los uniformados y determinar las responsabilidades por los daños ocasionados.
El Gobierno denunció un presunto intento de impedir la actividad legislativa
Uno de los aspectos más relevantes de la denuncia está relacionado con el momento en que se produjeron los incidentes. El Ministerio de Seguridad sostuvo que los enfrentamientos ocurrieron mientras el Congreso se encontraba sesionando, una circunstancia que, según la interpretación oficial, podría demostrar que los disturbios perseguían un objetivo más amplio que las agresiones contra las fuerzas de seguridad.
En ese sentido, la presentación plantea que los hechos habrían buscado “inhibir y/u obturar en forma parcial o plena la actividad legislativa” convocada para ese jueves. La denuncia considera que esta situación debe ser investigada como un posible atentado contra el orden constitucional.
La existencia de ese delito y la eventual responsabilidad de los acusados deberán ser determinadas por la Justicia, a partir de las pruebas que se incorporen al expediente.
Marcha universitaria: ocho efectivos heridos y decenas de detenidos
Los incidentes dejaron un saldo de ocho integrantes de las fuerzas federales lesionados, según el relevamiento oficial. Del total de efectivos heridos, cuatro pertenecen a la Gendarmería Nacional Argentina, dos a la Prefectura Naval Argentina y otros dos a la Policía Federal Argentina.
Los agentes recibieron impactos de piedras y otros elementos contundentes durante los enfrentamientos protagonizados por grupos que se desprendieron de la movilización principal.
En cuanto a las detenciones, los primeros reportes dieron cuenta de al menos 25 personas arrestadas. Posteriormente, se informó que seis personas habían sido detenidas por la Policía de la Ciudad y alrededor de 31 por Gendarmería.
Entre los procedimientos realizados durante la jornada, se destacó la aprehensión de un adolescente de 14 años en la intersección de Montevideo y Bartolomé Mitre. Según la información policial, el menor fue sorprendido cuando arrojaba piedras contra un móvil de la fuerza porteña.
Por otra parte, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires estimó preliminarmente que los destrozos alcanzaron los $90 millones, aunque el monto definitivo dependerá de las evaluaciones que se realicen sobre los sectores afectados. Entre los daños registrados se encuentran roturas en el mobiliario urbano, las veredas, los canteros y los espacios verdes de la Plaza de los Congresos y sus alrededores.