Juntos por el Cambio ganó en la mesopotamia (Entre Ríos, Corrientes, Misiones).
Ganó en la región centro en provincias más chicas como La Pampa, San Luis (primera derrota de los Rodríguez Saá desde 1983).
Ganó en la Patagonia en Chubut y Santa Cruz.
El Frente de Todos recuperó Tierra del Fuego.
¿Cómo quedaron en Diputados y en el Senado?
Pero más allá de los resultados simbólicos, lo que se jugaba en esta elección era cómo iba a quedar el Congreso en los dos últimos años de mandato de Alberto Fernández. Y otra vez, se ve que esta elección hay dos lecturas posibles.
Por un lado en el Senado el Frente de Todos pierde el quórum.
la Cámara quedará así:
-
Frente de Todos y aliados: 36 senadores
-
Juntos por el Cambio y aliados: 34 senadores
-
Partidos provinciales: 2 senadores
Así, Juntos por el Cambio gana 5 senadores y el oficialismo pierde 6. Se necesitan 37 para garantizar cualquier ley.
En diputados, en cambio, Juntos por el Cambio quedó lejos de los 120 que pretendía para ser la primera minoría y quedarse con el control del Congreso. Básicamente, perdió diputados en la Provincia respecto a las PASO.
Aunque falta el resultado definitivo, a última hora del domingo
- 118 el oficialismo
- 115 Juntos por el Cambio
- 5 liberales
- 4 de izquierda
- 15 de otros bloques que incluyen exlavagnistas, partidos provinciales y al peronismo cordobés
El oficialismo queda a 11 de su quórum propio.
¿Cómo sigue?
Un dato a tener en cuenta. Ningún dirigente del oficialismo felicitó a la oposición por el triunfo. La diferencia en Provincia fue más ajustada que lo que se esperaba en Provincia. Pero Juntos por el Cambio ganó a nivel nacional, ganó en los principales 6 distritos del país y obtuvo más votos a nivel nacional. No hubo mensaje de nadie reconociéndolo. Flojo para la democracia.
Alberto lanzó una convocatoria al diálogo. Dijo que será con los líderes que resultaron más representativos en esta elección. No queda claro en qué terminos.
La oposición tampoco fue muy clara de cómo se sigue. Plantearon que aceptarán dialogar siempre que se incluya en ese diálogo la boleta única para votar y una reforma al Código Penal. Condicionar los temas urgentes que tiene la Argentina al debate de la ley electoral no parece demasiado generoso.
Tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio se deben una discusión hacia adentro. Imposible dialogar con los otros espacios si antes no se ponen de acuerdo entre ellos.
El resultado le sirve al Gobierno. Pero también le sirve para bajar la conflictividad a nivel nacional. Al achicar la diferencia en Provincia, Alberto Fernández no tendrá tantas presiones para seguir cambiando el gabinete y podrá sostener su programa económico.
Ahora empieza, como dijo el Presidente una nueva etapa en el Gobierno. Esa etapa empieza a partir del lunes.