Tal como anticipó A24.com, el jueves por la mañana Macri recibió en su despacho del primer piso de Casa Rosada al “Adolfo”, que llegó acompañado por Pichetto. Acordaron su pase “progresivo” a lo que el Gobierno planea será el interbloque de senadores de Juntos por el Cambio después de diciembre, en caso de ganar las elecciones.
Pichetto está preparando junto a otros funcionarios y legisladores del oficialismo un interbloque que actuará en tándem con sectores aliados; lo acompañan en esta tarea Rogelio Frigerio, Emilio Monzó y Nicolás Massot. Buscan que apoyen las leyes de reforma laboral, fiscal y tributaria, que planea el Gobierno en caso de lograr la reelección.
La foto de Rodríguez Saá con Macri y Pichetto en Casa Rosada se comenzó a gestar hace dos semanas, tras la derrota del Adolfo en las elecciones a gobernador en su provincia, a manos de su hermano, Alberto. Primero lo llamó por teléfono el titular del PRO, Humberto Schiavoni, luego se reunió con los diputados Emilio Monzó y Nicolás Massot. Finalmente, el acuerdo se selló con la visita al despacho presidencial.
Con este gesto de acercamiento al macrismo, Adolfo ratificó la grieta que desencadenó el apoyo de su hermano Alberto (gobernador de San Luis) a la fórmula kirchnerista y ahora no descarta compartir actos de campaña con Macri y Pichetto en San Luis, a los que se podría sumarse el candidato del macrismo y ex gobernador, Claudio Poggi.
“Nunca fui ni seré kirchnerista”, remarcó el Adolfo a sus colaboradores que se mostraron sorprendidos por la primicia del nuevo pase de un peronista a la alianza que impulsa la reelección de Macri.
En Casa Rosada remarcaron que Adolfo prometió su “apoyo a la fórmula” pero que “su pase al intebloque de Juntos por el Cambio no será lineal”, sino que “será progresivo”. Primero armará un monobloque y en diciembre se sumaría formalmente junto con otros aliados del Gobierno en el Congreso, pertenecientes a partidos provinciales.
Monitoreado por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, Pichetto sumó a otros postulantes de partidos locales como el actual gobernador de Río Negro y candidato a senador, Alberto Weretilnek, que el mismo jueves pasó a integrar la lista de pases al oficialismo anunciado durante un acto en su provincia. Ya lo habían hecho antes el correntino Camau Espínola y la candidata del Movimiento Popular Neuquino (MPN) Lucila Crexell.
“Las encuestas dan abajo a Macri entre 5 y 6 puntos, por eso apostamos a seguir descontando porque una derrota por más de 9 o 10 puntos en las PASO sería irremontable en octubre”, admitieron dos fuentes con despacho en Casa Rosada.
Sin embargo, en línea con el discurso que digitan desde el laboratorio del jefe de Gabinete y de campaña, Marcos Peña, especulan con que Macri pueda revertir en octubre un resultado adverso en las primariascon la ayuda de los votos de María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, más el peronismo cordobés y otros partidos provinciales que apoyarán la fórmula Macri-Pichetto llevando a sus candidatos a legisladores con “boleta corta”.
En Casa Rosada se juegan a que por temor a una estampida del dólar que podrían impulsar los mercados tras las PASO, los votantes indecisos terminen votando al oficialismo en una extrema polarización que empuje a definir por uno u otro lado de la grieta el 27 de octubre, y evite el largo camino al balotaje en noviembre.
Inauguraciones, recorridas por obras, decretos con medidas específicas para sectores segmentados, spots para redes sociales y actos 360° para la militancia organizados por “regiones”, son parte del menú de campaña que llevó a Macri-Pichetto a las provincias del NOA y del Centro: Santa Fé, Entre Ríos, Córdoba, Mendoza y provincia de Buenos Aires. Siempre con el discurso de que “estas elecciones son una bisagra” y la apelación a ir a votar en las PASO para “definir rápido” la elección entre los dos modelos.
Ultrapolarizados, Macri-Pichetto y Fernández-Fernández alertan por igual sobre el “miedo” a que gane “el otro”.
En ese juego de fuerzas centrífugas, ambos buscan que los distintos sectores sociales que conforman el sistema político se alineen en uno y otro lado, potenciando aún más la polarización para las PASO.
En busca de más votos, el Gobierno continuó anunciando medidas específicas por decreto, concurriendo a actos y mensajes destinados a cooptar el voto de distintos sectores.
Macri se escapó de la veda establecida por el código electoral que prohíbe inauguraciones y cortes de cintas de obras desde el miércoles, con la invasión de spots de campaña en TV y redes sociales, mezclados con actos de Gobierno que se transformaron en “recorridas” por obras, fábricas privadas, la Bolsa de Comercio, y formatos 360° rodeado de militantes.
El cierre de la campaña de Macri-Pichetto será con dos actos -fecha y lugar a definir- en los dos distritos donde el Gobierno cree que puede acercar las distancias con la fórmula k: Córdoba y el conurbano bonaerense, dos días antes de las PASO.