4. La relación con el PRO
Quedó expuesta la dependencia que tiene el Gobierno de sus aliados del PRO, que por segunda vez casi lo dejan a las puertas de una derrota parlamentaria. La anterior había sido el rechazo al DNU que aumentaba los fondos para la SIDE. Esta vez hubiera sido un golpe al centro del programa económico del Gobierno que es la eliminación del déficit fiscal para contener la inflación. Por primera vez, el PRO podría haberle soltado la mano en un tema muy sensible.
5. El acuerdo con los gobernadores
El Gobierno consolidó la alianza con algunos gobernadores.
- Osvaldo Jaldo de Tucumán aportó a sus tres diputados.
- Nacho Torres logró mover a los suyos (uno a favor y una abstención) para sumar su granito de arena.
- Los misioneros -muy críticos del gobierno- decidieron abstenerse.
- Claudio Vidal (de Santa Cruz) ayudó con un voto.
- Raúl Jalil (Catamarca) no insistió para que su diputada Fernanda Ávila vaya a Buenos Aires a votar; su papá está internado con pocas chances de sobrevida. Hubiera votado a favor de la insistencia.
- Una cordobesa no viajó por estar con Covid.
En cambio, perdió el apoyo del sanjuanino Marcelo Orrego. Sus diputados votaron contra el veto.
6. Ganó tiempo: ¿por cuánto tiempo?
La votación demostró las dificultades que tiene el Gobierno para sostener el apoyo de los 87 héroes que garantizaron el veto de la reforma jubilatoria.
Pero le permitió ganar tiempo en un Congreso, donde tienen todo en contra. Ese tiempo lo necesitan para poder darle más horas de vuelo al plan económico y sostener la expectativa de los mercados. En la medida que el Gobierno logre resultados económicos va a poder sostener apoyos políticos. El gran problema -siempre- es que pasa si esos resultados no llegan.