Aunque el TOF 2 ordenó una inspección del estado edilicio del domicilio y su entorno barrial, desde la Procuración porteña cuestionan que sólo se hayan requerido informes a organismos federales, sin dar intervención a las autoridades de la Ciudad.
“El inmueble ofrecido se ubica en una zona estratégica del barrio Constitución, con alta concentración vehicular y peatonal, en el cruce de arterias clave como la Avenida 9 de Julio, Independencia y Entre Ríos”, dice el escrito. Según el gobierno local, esto podría generar “graves y sostenidas afectaciones” al tránsito y la vida urbana.
También se advierte que la zona podría quedar expuesta a bloqueos que obstruyan servicios esenciales como la recolección de residuos, el paso de ambulancias o tareas de mantenimiento de redes.
“El operativo de seguridad permanente que requeriría una figura política de alto perfil afectaría sensiblemente el normal desarrollo de las actividades académicas”, advierte la nota.