Existe una avanzada silenciosa de los sectores políticos del PRO contra el modelo de gestión que pensó, diseñó y ejecutó Mauricio Macri. Las críticas, en el fondo no son contra Quintana, Lopetegui o Marcos Peña sino contra el propio líder del PRO. 

Son críticas hacia un modelo de gestión que nace desde las mismas entrañas del proyecto presidencial de Macri basado en la idea de que para corregir los problemas del país debían gobernar “los que más saben”. Y estos son los CEOs.

Un grupo importante de dirigentes del PRO cree que es necesario cambiar el modelo de gestión. Esta avanzada la encabeza María Eugenia Vidal, que es la única que puede hacer público este reclamo, pero es compartida por muchos dirigentes de la mesa chica de decisiones del PRO. Dirigentes que acompañan a Mauricio Macri desde que empezó en política.

Integrantes de esta mesa política creen que es hora de que se empiece a controlar lo que hacen los empresarios. Algo que hasta ahora Mauricio Macri negó a hacer. Las críticas apuntan a dos personas: a Francisco “Pancho” Cabrera quien hasta ahora lo único que les exigió a los empresarios es que “le avisen” de los aumentos. Y al secretario de Comercio Miguel Braun que siempre se consideró prescindente en la pelea con los empresarios.

“Todo el mundo dice que es brillante, pero hasta ahora no lo vimos”, dicen en esta mesa. “Ante el mínimo cambio macroeconómico los empresarios se cubren y aumentan; y por otro lado los cerealeros dejan de liquidar”, se quejan. 

A poco de asumir en sus funciones, Miguel Braun solía repetir a quienes preguntaban que él iba a ser un cultor del perfil bajo: “¿Quién conocía al secretario de Comercio antes de Moreno?”. Y cumplió: nadie sabe quién es el Moreno de Macri. “Entre la postura de Moreno de apretarlos con armas y la nuestra de no hacer nada tiene que haber algún gris”, agregan desde la mesa chica.

Braun tuvo solamente un paso por el estrellato cuando tomó la decisión de eliminar las cuotas sin interés. Decía que eso haría bajar los precios encubiertos de las tasas de interés y que eso ayudaría también a que las empresas “compitieran” y bajaran los precios. Eso no pasó y tuvieron que dar marcha atrás.

Yendo a otro rubro, algo similar planteó Aranguren cuando dijo que las naftas bajarían si se liberaba el precio del mercado de los combustibles. Tampoco pasó.

“En las tres cosas que manejó la política nos fue bien: el Congreso, los gobernadores y las elecciones. Todo lo que hizo el ala técnica le fue mal”, dicen desde el ala política.

Algo similar reconoció Frigerio en la última reunión de gabinete ampliado. “No sé si es el mejor equipo de los últimos 50 años. Lo que sí tenemos es el mejor equipo de legisladores de los últimos 50 años”, dijo. Reconocimiento inédito de un gobierno que despreció la política al rol del Congreso.

La política nunca estuvo en el centro de las decisiones económicas de Macri. Hace pocos días en  el Club Político Argentino Quintana le echó la culpa a Prat Gay por el excesivo optimismo al plantear las metas de inflación.

“Se falló en no tener la voluntad política de hacer un gran acuerdo social”, contestó Prat Gay en una entrevista a El Diario de Mariana, de El Trece. “Tiene que haber un acuerdo social, con Gobierno, sindicatos y empresarios”, insistió.

“Están buenas las mesas de coordinación. Pero a veces de tantas mesas no estás haciendo tu trabajo”, siguió.

Alfonso Prat Gay - Exministro de Hacienda

“El gobierno está haciendo a su modo los cambios que muchos le veníamos reclamando desde que asumió en 2015”, opina una diputada radical que estuvo en la reunión de gabinete ampliada.

¿Será un cambio real? ¿Realmente Marcos Peña y el equipo de CEOs perdieron peso? “Yo no creo que Marcos pierda terreno. Es no conocer a Mauricio”, creen en el ala política del PRO.

El Gobierno ya lanzó una ofensiva para intentar acuerdos con la oposición. No solo las fotos con los gobernadores (más la fotito especial que se dio con Urtubey en el despacho presidencial).

También las primeras líneas del Gobierno empezaron a charlar con Sergio Massa.

Algunos de los que estuvieron en la reunión de gabinete ampliado se fueron con un sabor agridulce. Tomaron como un dato positivo que Macri planteara el acuerdo político con los gobernadores con eje en el Presupuesto 2019 (“El escenario del acuerdo no puede ser para una foto sino que tiene que ser un marco de trabajo”, dijo Macri) y que se revalorizara el lugar del Congreso. Pero no vieron autocrítica sobre lo que pasó este último mes.

“Macri insistió mucho en que tenemos que estar convencidos de que vamos por el camino correcto”, cuentan testigos del evento. El problema es que si el camino es el correcto, no hay necesidad de cambiar. ¿Eso significa que el modelo de gestión está intacto?

Graciela Fernández Meijide, en entrevista con Luis Novaresio, planteó que en momentos de turbulencia económica es necesario hacer más política. Eso le había recomendado ella a De la Rúa en 2001. De la Rúa no la escuchó. ¿Podrá tomar Macri ese consejo?