Allí lo recibió un choque de culturas: mientras sonaba la marcha peronista, miembros de la comunidad aborigen que conformaron una "guardia urbana" le hablaban vestidos con uniformes camuflados.
"La guardia urbana está aprobada por el Concejo (municipal). Ustedes necesitan un reconocimiento global. La ordenanza del Concejo puede ser ratificada por una ley en la Legislatura", prometió el candidato.