Por su parte, Doman se hizo eco de la denuncia de Milei en su contra y escribió en su cuenta de X: "No me mueve el enojo ni la provocación. Trabajo de periodista. No sé qué dije que le molestó al Presidente, pero sí sé que lo hago con respeto, con datos y con honestidad intelectual. Eso es lo que intento hacer siempre: periodismo".
El día anterior, Milei había presentado una acción judicial contra Mengolini por sus dichos en televisión, radio y redes sociales acerca de que el Presidente tenía una relación "incestuosa" con su hermana y secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.
Dos meses antes, el jefe de Estado también había denunciado a los periodistas Carlos Pagni, Ari Lijalad y Viviana Canosa. En estos últimos casos, la Justicia desestimó la denuncia por considerar que los dichos de los periodistas “están amparados por el derecho a la libertad de prensa y no constituyen delitos”, decisión que fue apelada.
En este marco, la denuncia impulsada por el Presidente contra Mengolini por "injurias" ha recaído en el Juzgado Criminal y Correccional Federal 7, a cargo de Sebastián Casanello.
La denuncia del Presidente contra Julia Mengolini
La medida judicial se basa en declaraciones de Mengolini de hace varios meses, en las que la periodista vinculó al mandatario con una relación "incestuosa" con su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El escrito, presentado por el abogado de Milei, Francisco Oneto, detalla los hechos y fundamentos que llevaron al Presidente a tomar esta determinación legal.
Esta acción del Presidente se anticipa a una denuncia que la propia Mengolini había anunciado contra el Presidente y figuras de La Libertad Avanza (LLA). La periodista había advertido en su programa de radio que iniciaría acciones penales por una campaña digital en su contra, donde también se la acusaba de tener una relación "incestuosa" con su hermano.
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El mandatario apuntó contra Mengolini.
Según la denuncia del libertario, las afirmaciones de Mengolini afectaron su honor y reputación personal y presidencial, alegando que hubo dolo en las injurias, es decir, una intención de ofender o, al menos, la admisión de esa posibilidad. Como prueba, presentó una entrevista reciente donde Mengolini, en diálogo con el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, reconocía el impacto de este tipo de acusaciones.