- Adabela Carreras (Río Negro)
- Omar Gutiérrez (Neuquén)
- Oscar Herrera Ahuad (Misiones)
- Gustavo Sáenz (Salta)
Y para colmo, 4 gobernadores del Frente de Todos no acompañaron el pedido:
- Omar Perotti (Santa Fe)
- Alberto Rodríguez Saá (San Luis)
- Sergio Uñac (San Juan)
- Gustavo Bordet (Entre Ríos)
Los tres primeros además faltaron a la reunión. Bordet, según la oficina de la Portavoz presidencial, participó vía zoom. Sin embargo, otras fuentes dicen que no estuvo. En la foto oficial no aparece. El gobernador se llamó a silencio después de aclarar que no firmó nada.
La debilidad política del presidente
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Los argumentos del pedido de juicio político a la Corte de Alberto Fernández y 12 gobernadores (Foto: Presidencia)
Alberto Fernández quedó atrapado en un laberinto complicado. Una regla no escrita de la política es que antes de decidir cualquier acción de gobierno o política hay que testear si hay agua en la pileta.
Eso explica por qué en los debates parlamentarios, muy pocas veces un proyecto resulta rechazado. Ningún gobierno quiere exponerse a una derrota y en general se opta por estirar los debates antes para evitar demostrar esa debilidad política.
Alberto Fernández envió una carta el 1° de enero a las 9 de la mañana anunciando el juicio político a los miembros de la Corte Suprema. Fue un pedido que dejó descolocados a todos los gobernadores, incluso a los que estaban pidiendo que tome esa resolución.
El anuncio no cayó bien. Especialmente porque muchos de los mandatarios se habían sentido traicionados la semana pasada cuando acordaron con Alberto Fernández que desconocerían el fallo de la Corte por la coparticipación: pero días después, Alberto Fernández aceptó pagar con bonos y los gobernadores quedaron descolocados.
“Agrupación amague y recule”, dijo irónicamente Cristina Kirchner. Creen que hay un “modus operandi” de Alberto de intentar iniciativas que sabe son de imposible cumplimiento para tratar de dejar conformes a todos. Igual después no pasa nada.
Los gobernadores están hartos de esos manejos. Creen que no suma nada y que solo desgasta su legitimidad.
Ya pasó cuando necesitaban forzar la salida de Batakis como ministra de Economía y ungir a Massa en ese lugar. Los gobernadores fueron a almorzar a la Casa Rosada y ahí le reclamaron cambios a Alberto Fernández.
Esta vez no todos están dispuestos acompañar la aventura de Alberto Fernández. Sergio Uñac, gobernador de San Juan, no fue a la Rosada y explicó por qué no firma el juicio político. “Reconoce la extrema gravedad de los chats que involucran al ministro de seguridad de Larreta y a funcionarios cercanos al presidente de la Corte, pero la salida no es el pedido de juicio político”, plantearon cerca del gobernador.
Una postura similar planteó Gustavo Bordet de Entre Ríos que cree que hay que buscar otras alternativas para solucionar el conflicto de poderes.
Nota de color al margen: José Luis Gioja exgobernador de San Juan y hoy principal opositor salió a denunciar que Uñac se opuso al juicio político porque es la propia Corte Suprema la que tiene que decidir sobre la constitucionalidad de un eventual tercer mandato de Uñac como gobernador. Paradojas del destino, fue Gioja el que reformó la constitución de su provincia en 2011 para ir por un tercer mandato.
En el caso de Bordet, su negativa a firmar tendría que ver con una causa judicial de su antecesor Sergio Urribarri, pendiente de resolución también en la Corte.
El acuerdo con los gobernadores
La idea es que el presidente convoque a extraordinarias cuanto antes. Lo único que importa es la comisión de Juicio Político de Diputados. Es el único lugar en que puede avanzar un poco el pedido de juicio político. Ahí el oficialismo tiene mayoría. Luego en el recinto todo va a quedar trabado.
Pero en esta primera instancia sirve para hacer un poco de show e incluso hacerlo sentar al presidente de la Corte, Horacio Rosatti, en el banquillo de los acusados. No es poco.
Estiman que todo el trámite duraría unos 4 meses.
La renuncia de D’alessandro
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Horacio Rodríguez Larreta ratificó a Marcelo D'Alessandro tras el escándalo de los jueces
Mientras tanto, en la oposición la filtración de los chats de Marcelo D’alessandro empieza a hacer fuerte ruido. El funcionario tuvo que pedir licencia en su cargo como ministro de Justicia de la Ciudad por 60 días hasta que se aclaren las cosas.
Todos saben que este escándalo empieza por él pero puede terminar en su jefe político, Horacio Rodríguez Larreta. Quién sabe, quizás también en Macri.
La oposición no puede darse el lujo de quedar enchastrada con una mancha de poca transparencia. Esto le pega en el corazón de su discurso público.
La pregunta es si la sociedad va a tomar nota de este escándalo o si, por el contrario, va a mirar para el costado.