De todos modos, en el peronismo cordobés dicen a A24.com que, al final, Schiaretti bajó cierta intensidad en su apoyo al Gobierno porque sintió como una “afrenta” la denuncia de los intendentes de Cambiemos contra su administración por la coparticipación. Igual aclaran que “siempre va a mantener la imagen de conciliador y referente del peronismo que gobierna”.
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Macri, con Arcioni, Bordet y Casas. (Foto: Télam)
Internas. Los gobernadores del PJ tienen diferencias. Fuera de Córdoba, la gran mayoría no se resigna a acompañar el aumento de las tarifas y quieren que la Rosada lo corrija sin la necesidad de la ley opositora. Es el caso del salteño Juan Manuel Urtubey, de influencia directa sobre el Bloque Justicialista (el jefe de la bancada, Pablo Kosiner, es su delegado). Es así: en el norte recelan de Schiaretti y buscan “ganarle” con sus declaraciones.
Lo del FMI también los agarró descolocados. Pero, en el delicado juego de la balanza del poder, saben que la gobernabilidad de uno es la gobernabilidad de todos. En honor a esa misma cautela, bajaron la reunión en la Casa de Entre Ríos en medio de la incertidumbre financiera.
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Schiaretti. Uno que quiere ser.
El 2019. Hacia adentro, y aunque todavía no hay certezas, los peronistas territoriales se debaten entre apostar a un frente nacional con todos adentro o competir contra el kirchnerismo en unas eventuales primarias de 2019. Si Cristina se corriera, evalúan, no habría problemas con nadie. Hasta Sergio Massa y Florencio Randazzo acercaron posiciones en la provincia de Buenos Aires.
La otra alternativa sería que uno de ellos (Schiaretti, por caso) se “sacrificara” por todos y se presentara a elecciones contra Cambiemos, aún sin chances concretas, pero con el fin último de confinar al kirchnerismo a un porcentaje reducido en territorio bonaerense.
Pero, antes, algunos en Córdoba se ilusionan con un “buen diálogo” entre José Manuel De la Sota y el kirchnerismo. ¿Podría pasar? Por ahora es realismo mágico.