El delicado equilibro de los gobernadores: entre la gobernabilidad y la renovación del PJ
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El delicado equilibro de los gobernadores: entre la gobernabilidad y la renovación del PJ

Entre montar una reunión y desactivarla a las pocas horas. Lanzar una “road movie” por el país y ponerla en pausa. Apurar nombres de candidatos y después guardarse. El peronismo del “interior profundo” enfrenta un dilema: sabe que tiene en sus manos la posibilidad de llevar las riendas de una nueva etapa, pero a la vez necesita del baile de dos que significa darle “gobernabilidad” a Mauricio Macri. Y a esto se suma una amenaza: el kirchnerismo le pisa los talones.

Si bien la designación de Luis Barrionuevo como interventor del PJ podía abrir una fisura para llenar el espacio que dejaba el kirchnerismo -como muchos de los propios gobernadores reconocieron-, el empuje de un comienzo dio paso a cierta cautela. Después vinieron las tarifas y, al final, el anuncio de la vuelta al FMI.

Es que esas “urgencias” que se le presentaron al Gobierno pusieron en juego, de nuevo, el compromiso de los jefes del PJ con la institucionalidad. Y tuvieron que acudir de nuevo, después de haberse prestado, en diciembre del año pasado, a la foto de “unidad” por la reforma jubilatoria.

Para algunos, claro, fue más fácil. El cordobés Juan Schiaretti, por ejemplo -que no descarta ser candidato a presidente-, rechazó el proyecto opositor sobre las tarifas y le tendió una mano a Macri. Pero para él no hay problema: en el Senado tiene la banca por la minoría (la de Carlos Caserio) y sus diputados -incluida su esposa, Alejandra Vigo-, votaron con el resto de la oposición. ¿En qué quedamos?

De todos modos, en el peronismo cordobés dicen a A24.com que, al final, Schiaretti bajó cierta intensidad en su apoyo al Gobierno porque sintió como una “afrenta” la denuncia de los intendentes de Cambiemos contra su administración por la coparticipación. Igual aclaran que “siempre va a mantener la imagen de conciliador y referente del peronismo que gobierna”.

Internas. Los gobernadores del PJ tienen diferencias. Fuera de Córdoba, la gran mayoría no se resigna a acompañar el aumento de las tarifas y quieren que la Rosada lo corrija sin la necesidad de la ley opositora. Es el caso del salteño Juan Manuel Urtubey, de influencia directa sobre el Bloque Justicialista (el jefe de la bancada, Pablo Kosiner, es su delegado). Es así: en el norte recelan de Schiaretti y buscan “ganarle” con sus declaraciones.

Lo del FMI también los agarró descolocados. Pero, en el delicado juego de la balanza del poder, saben que la gobernabilidad de uno es la gobernabilidad de todos. En honor a esa misma cautela, bajaron la reunión en la Casa de Entre Ríos en medio de la incertidumbre financiera.

El 2019. Hacia adentro, y aunque todavía no hay certezas, los peronistas territoriales se debaten entre apostar a un frente nacional con todos adentro o competir contra el kirchnerismo en unas eventuales primarias de 2019. Si Cristina se corriera, evalúan, no habría problemas con nadie. Hasta Sergio Massa y Florencio Randazzo acercaron posiciones en la provincia de Buenos Aires.

La otra alternativa sería que uno de ellos (Schiaretti, por caso) se “sacrificara” por todos y se presentara a elecciones contra Cambiemos, aún sin chances concretas, pero con el fin último de confinar al kirchnerismo a un porcentaje reducido en territorio bonaerense.

Pero, antes, algunos en Córdoba se ilusionan con un “buen diálogo” entre José Manuel De la Sota y el kirchnerismo. ¿Podría pasar? Por ahora es realismo mágico.