El informe del IET señala que la inflación fue más alta entre los no asalariados (2,12%) y más baja entre asalariados informales y desocupados (1,9%), debido a un menor peso del turismo en sus consumos. Los hogares de mayores ingresos registraron las mayores subas (2,35%), mientras que en los de menores ingresos fue inferior al 1,9%. Por rama de ocupación, el incremento se concentró en sectores como finanzas, servicios profesionales y salud, en contraste con agro, construcción y servicio doméstico, que mostraron alzas más moderadas.
El coordinador general del IET, Fabián Amico, sostuvo: “El salto en la inflación de alimentos refleja el primer impacto de la suba del tipo de cambio en julio del 14%. A esto debe sumarse el impacto que forzosamente tendrá en el costo de los insumos importados. Estos dos efectos no se manifiestan en el índice de inflación de forma inmediata, sino que tienen en general un impacto rezagado. De hecho, los primeros sondeos en agosto revelan un aumento adicional de los bienes de primera necesidad. Aun así, el pass-through del tipo de cambio a precios podría resultar más bajo si el gobierno logra inhibir la reacción de los costos laborales. En tal caso, el menor pass-through se debería a la caída del salario real y la debilidad de los trabajadores”.
En el análisis por condición habitacional, la inflación fue del 2,1% en hogares con jefes inquilinos y del 1,8% en propietarios, marcada por la incidencia del aumento en alquileres. Desde noviembre de 2023, la suba acumulada fue mayor en hogares de jubilados y propietarios, mientras que los inquilinos tuvieron menor presión inflacionaria.
En julio, los sectores de mayores ingresos experimentaron un incremento más elevado, mientras que ramas de menor poder adquisitivo, como servicio doméstico y construcción, registraron variaciones menores.
¿Qué dicen otros datos?
El REM del Banco Central, que releva las expectativas de las principales consultoras privadas arrojó para julio una inflación del 1,8%, en línea con las que habían sido las proyecciones para el mes anterior. Es el otro índice que se suele usar para anticipar las mediciones oficiales.
Por su parte, en CABA se vio una crecida del 2,5% de los precios, mostrando otro salto respecto al 2,1% de junio.
Los distintos relevamientos muestran que la inflación nacional podría tener una leve aceleración el próximo mes, sin que sean datos alarmantes. Es importante recordar que el IPC nacional muestra un promedio de los precios del mes. Si bien en el bolsillo se puede sentir el impacto de la suba de algunos productos o servicios, hay otros que bajan de precio y que tiran el indicador para atrás.