Estas precandidaturas se están cocinando a esta misma hora y en tensas reuniones del fin de semana en las que se va a terminar de definir cuáles van a ser las listas que los van a acompañar. La idea es que al menos estos tres precandidatos compartan lista de diputados y senadores con Larreta. En el entorno de Larreta les parece que no hay lugar para todos.
Si algo tiene claro Miguel Pichetto es que ya no es un desafío para él volver a ser senador. Tuvo ese cargo desde 2001 hasta 2019 ininterrumpidamente. Antes fue 8 años diputado y 6 legislador provincial. Toda una vida. También sabe que nadie está en condiciones de prometer un cargo ejecutivo en un gabinete. No le interesa especular con algún cargo personal.
Por eso cree que en este momento tiene que hacer otro tipo de aportes para el país, desde las propuestas y con su experiencia. Y eso parecería ser a través de una candidatura presidencial, que es el lugar que le va a permitir recorrer el territorio y los medios explicando un programa de gobierno. Y también, por si alguien se olvida, recuerda que a él le tocó gobernar un municipio en Río Negro en los 80 sin recursos nacionales y gestionando muchos conflictos internos.
Es raro un precandidato presidencial que se mueve aclarando de entrada que ya apoya a otro que tiene más chances de ganar que él. En algunas charlas privadas advierte que le dan miedo algunas propuestas de Patricia Bullrich: “En 100 días se puede hacer un cambio de fondo; pero en 30 días se puede terminar un gobierno”.
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Pichetto se mueve aclarando de entrada que ya apoya a otro precandidato como es Larreta y que tiene más chances de ganar que él.
Cree que para hacer cambios profundos se necesitan grandes acuerdos. Y para eso el mejor sigue siendo Larreta. O él mismo, quién sabe.
Pichetto sería un hombre ideal para la vicepresidencia. Así lo entendió Mauricio Macri cuando lo nombró su candidato en 2019, pensando en que podía ganar y que iba a necesitar la experiencia de alguien en el Senado que pudiera manejar los acuerdos que necesitaba el país.
Hoy, ese lugar en el larretismo parecería estar destinado a Gerardo Morales, que también conoce muy bien el Senado, donde trabajó desde 2001 hasta 2015.
Miguel Pichetto espera el ok del partido que lidera para terminar de lanzarse. El jueves habrá novedades.
Elisa Carrió ratificó en las últimas horas su precandidatura presidencial. Esta semana va a presentar a su candidato a vicepresidente. Va a basar su campaña en denunciar los financiamientos espurios a la política. No se sabe si eso incluye a Larreta. Lo dijo el miércoles en una charla para dirigentes del partido y alumnos del Arendt. “Su idea es dar testimonio”, plantearon en su entorno.
La multiplicidad de candidatos podría tener otra lectura posible. Si todos son precandidatos por igual, Bullrich y Macri quedan en minoría en el espacio. La discusión no es entre dos, sino entre cinco. Y cuatro patean para el mismo lado.
¿Hay lugar para todos en la grilla? Difícil.
Quién será el vicepresidente de Patricia Bullrich
Patricia Bullrich también está preocupada por tener más estructura partidaria. Está terminando de definir quién va a ser su candidato a vicepresidente. Su equipo plantea una estrategia a varias puntas. Ya son al menos cinco dirigentes los que recibieron algún tipo de propuesta o que fueron evaluados en silencio.
Por estas horas, prima la idea de que sea un radical con fuerte incidencia partidaria. Por eso las conversaciones están muy avanzadas con Maximiliano Abad, que es el presidente del comité radical de la provincia de Buenos Aires, el distrito más importante del país. Sería una manera de contrarrestar el peso que tiene Gerardo Morales, que preside el comité nacional
Morales ganó la gobernación de Jujuy con 190.000 votos. Solo en la última interna de la UCR provincia (que ganó Abad) votaron 120.000 afiliados. Son argumentos que se tiran de un lado y del otro del mostrador.
Dicen cerca de Abad que él tiene como aliados unos 20 intendentes del interior de la provincia de Buenos Aires. Su figura podría compensar cierta carencia de Patricia Bullrich en el conurbano bonaerense, donde pisa más fuerte Horacio Rodríguez Larreta.
Si Maxi Abad acepta ser el candidato de Patricia Bullrich (y si Patricia Bullrich acepta que él sea su candidato) va a ser como parte de un acuerdo estructural con el radicalismo que incluya una discusión profunda sobre el rol de la UCR en el próximo gobierno. No quieren repetir la experiencia de lo que pasó con Macri, cuando hicieron un acuerdo a cambio de nada.
Esto incluye distribución de cargos en listas de diputados y senadores y también un compromiso orgánico sobre la futura composición del Gabinete tanto de Nación como de Provincia. Y que el candidato a vicegobernador de Grindetti sea un radical.
“La idea es que sea parte de un proyecto colectivo”, dicen cerca de Abad. Buscan hacer contraste con Morales. “El cerró por la suya”.
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Son varios los nombres que suenan como vice de Patricia Bullrich. Uno de ellos es Maximiliano Abad (Foto: NA).
Detrás de este armado está también sobrevolando la figura de Ernesto Sanz, que es el que cerró el acuerdo 2015 de Cambiemos y hoy mantiene un perfil muy bajo: está jugado en apoyar la candidatura de Patricia Bullrich. Imagina un tándem Mendoza (su provincia), Córdoba (después de que el radicalismo cordobés abandonara a Larreta), Santa Fe (con Caro Losada) y el interior de la provincia de Buenos Aires con Abad. Es el núcleo duro del voto de Juntos por el Cambio.
Otra alternativa es Luis Naidenoff, senador desde hace 18 años. Tampoco aporta votos. Pero en caso de llegar a la presidencia es el que mejor conoce el Senado, la cámara clave para lograr las reformas que Bullrich cree necesaria.
El partido de Graciela Camaño, Tercera Posición, decidió sumarse a Juntos por el Cambio. Pero su fundadora, por ahora, no va a ser parte del acuerdo. Salvo que aparezca un cargo. ¿Podría ser candidata a vicepresidenta de Patricia Bullrich? El viernes por la noche hubo conversaciones en ese sentido entre segundas y terceras líneas de las dos dirigentes. En el entorno inmediato más cercano de Bullrich lo descartan. Pero el nombre llegó a algunas mesas de discusión.
Unión por la Patria: ¿Se rompe antes de nacer?
Mientras tanto, el oficialismo quedó al borde de la ruptura. Aunque formalmente quedaron todos adentro del mismo espacio -Unión por la Patria- las diferencias son irreconciliables. Formalmente hay tiempos jurídicos que permitirían hasta el lunes disolver las alianzas que se crearon y constituir algún nuevo frente. Algunos no descartan dejar solo a Scioli con el sello del PJ, y que el kirchnerismo y el massismo armen algo aparte.
Hay temor sobre todo en la provincia de Buenos Aires. Si el candidato es Axel Kicillof ganaría cómodo la interna contra Victoria Tolosa Paz; si el candidato es otro, no está tan claro.
También hay dudas por Wado de Pedro. ¿Alcanzará la mano de Cristina para que pueda ganarle su propia interna a Scioli? Sectores del kirchnerismo tienen miedo, aun cuando crean que es el mejor candidato. Juan Manzur, gobernador de Tucumán, insiste en que esta semana lanza su candidatura. Quizás sirva para dividir a los potenciales votantes de Scioli.
Los intendentes formalmente van a tener que elegir. No van a poder acoplar sus candidaturas a dos boletas distintas. Eso seguramente active la modalidad “voto delivery”: mandar precortadas las boletas a gusto del consumidor para que nadie se confunda ni tenga que estar cortando en el momento.
Scioli recibe visitas de todo tipo en La Ñata. El domingo pasado estuvo Martín Guzmán jugando al deporte fetiche de Scioli. Uno al que puede jugar, aunque le exijan tener dos manos. Es un paddle-tenis -con raquetas de paddle, pero sin rebote y con estructura de cancha de tenis- que Scioli inventó a medida, pone las reglas y gana siempre. Como denuncia que quiere hacer el kirchnerismo.
Para evitar problemas de último momento, el sábado firmó su precandidatura por la corriente interna “Unidos Triunfaremos”.
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Scioli firmó ayer su precandidatura por la corriente interna “Unidos Triunfaremos” (Foto: archivo).
Guzmán se convirtió en uno de los máximos asesores económicos de Scioli y hombre de consulta permanente. No le interesa ser candidato, pero sí participar con su experiencia y sus ideas. También está dando vueltas en esas charlas Matías Kulfas, exministro de producción de Alberto.
Después de la experiencia 2015, Scioli se quedó sin referentes económicos. Algunos murieron; otros fueron abducidos por el kirchnerismo.
La crisis de Milei
La campaña de Milei entró en un limbo extraño después de la durísima derrota en Tucumán. Su candidato Ricardo Bussi medía en las encuestas previas un 10%. Hizo recorridas multitudinarias que mostraban una energía y una pasión que no se veía desde hacía años en campañas en el interior. A nadie se le ocurría que su candidato podía ganar, pero todo estaba dado para que fuera el puntapié inicial de una ascendente carrera al éxito.
Pero Bussi sacó menos de 4 puntos, un punto más que lo que había sacado en 2011 y 2015. Milei prácticamente no sumó nada. El fracaso fue tan ruidoso como las recorridas de Milei en la Provincia.
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Se empieza a evidenciar cierta “fatiga” de la gente a la hora de mencionar a Milei en las encuestas (Foto: archivo).
Nunca se puede extrapolar el resultado en una provincia respecto a lo que pueda ser la elección nacional. Los actores son otros. Pero muestra al menos una luz amarilla en la campaña de Milei y algunas lecciones para tener en cuenta, que también valen para Patricia Bullrich:
- Recorridas multitudinarias no son votos
- Los votos no se transfieren
- La estructura es importante
- Para ganar una elección hace falta una campaña profesional
Se sumaron denuncias que hizo en las últimas horas su excandidato a gobernador en Neuquén, Carlos Eguía. Entre otras cosas planteó:
- “Me pedía que le pagara hoteles de lujo para 12 personas para venir a hacer campaña a la provincia”.
- “En el entorno más chico de él están llamando para pedirte cargos en la legislatura de la provincia”.
- "Milei nunca me llamó después de las elecciones en Neuquén. No me dijo absolutamente nada".
- "Milei es más que un traidor. Estoy muy desilusionado con él, es un mentiroso".
Hay más conflictos. El intendente de Chivilcoy, Guillermo Britos, rechazó el ofrecimiento para competir por la Provincia. “Los votos son de Javier, la gente va a votar boleta completa”, dicen en su espacio.
Se empieza a evidenciar cierta “fatiga” de la gente a la hora de mencionar a Milei en las encuestas. Esta semana empezó a caer. Más temprano que tarde va a empezar a sentir problemas para financiar su campaña. Muchos empresarios que lo miraban con cariño ahora lo están viendo con desconfianza. Cuestiones de la casta.
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