La importancia de esta votación va mucho más allá del tema específico que intenta dirimir. Nos plantea como sociedad un escenario pacífico para promover y realizar cambios. Pero, además, nos obliga como individuos a comprometernos a aceptar que hay otros que piensan distinto.
Los cambios profundos e incesantes que tendremos que hacer a lo largo de este siglo serán un desafío espectacular a nuestra tolerancia. Nadie obtendrá todo el tiempo exactamente lo que busque. Siempre viviremos en un lugar incómodo donde algo no será del todo como querríamos que fuera.
Si aceptamos vivir entre los vaivenes de una sociedad que discute con intensidad los cambios que quiere para sí misma, si entendemos que nuestras creencias a veces ganarán y otras perderán, llegaremos a ser algo sin igual: verdaderamente libres y mejores personas.