El documento de la OEA sobre la situación en Nicaragua
La OEA expresó su enérgica condena "al cierre forzado de organizaciones no gubernamentales" y el "hostigamiento y las restricciones arbitrarias de organizaciones religiosas y de las voces críticas del gobierno y sus acciones".
Los sacerdotes nicaragüenses fueron duramente criticados por Ortega desde las protestas opositoras de 2018 a causa de haber dado refugio a los manifestantes que resultaron heridos o huían de la represión que se saldó con 355 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La OEA insiste en que Nicaragua "libere de inmediato a todos los presos políticos, cese la persecución y la intimidación de la prensa independiente y garantice el ejercicio del derecho a la libertad de expresión".
Alude a unos 190 opositores detenidos, entre ellos siete exaspirantes a la presidencia que buscaban desafiar a Ortega en las elecciones de noviembre pasado, en las que el exguerrillero obtuvo su cuarto mandato consecutivo y el segundo al hilo con su influyente esposa Rosario Murillo como vicepresidenta.
Ortega consideró estas protestas como un fallido golpe de Estado promovido por la oposición con el apoyo de Estados Unidos y la complicidad de los obispos. El 18 de noviembre de 2021 anunció que se retiraba de la OEA.