Como ya consignó este portal, Ginés fue siempre una especie de padrino de mesa familiar a la vieja usanza: todos los caminos conducían a él. Juan Manzur, hoy gobernador de Tucumán, le debe su ingreso a la gestión pública: fue Ginés, en los ‘90, quien lo recomendó como secretario de Salud de La Matanza, desde donde iniciaría una carrera que lo llevaría no sólo al gabinete de Cristina Kirchner sino a la coronación en su propia provincia.
Ginés González García, ministro de Salud. (Foto: NA)
El ex ministro de Salud, Ginés González García. Tuvo que renunciar tras revelarse los casos de personas privilegiadas que pasaron por el supuesto vacunatorio VIP montado en la cartera sanitaria y en el Hospital Posadas.
Otro a quien Ginés cobijó bajo su ala fue Alejandro Collia, exministro de Salud de la gobernación de Daniel Scioli. Actual subsecretario de Gestión de Servicios e Institutos del ministerio nacional, Collia estuvo gravemente enfermo por un cuadro de coronavirus y logró recuperarse para volver a la función pública. Fue recibido con caluroso afecto por Carla Vizzotti, la sucesora en el sillón de mando.
El panorama actual
Pero todo eso ya es historia y hoy el peronismo se debate entre pasar la página del vacunatorio VIP (y de la figura de Ginés) o hacer un respaldo más explícito del hombre que fue forzado a salir de la función pública por la puerta de atrás. La sombra del acuerdo caído con Pfizer se cierne sobre este dilema.
“En principio, hay que atenerse a lo que dice Ginés -razonan en el peronismo-. Nadie conoce los aspectos técnicos de la negociación. En su momento, tanto Ginés como otros funcionarios dijeron que Pfizer pedía cosas que el país no estaba dispuesto a dar y por eso no se firmaron. Ahora, ya fuera del Gobierno, Ginés está soltando cosas a cuentagotas. Pero arriesgarse en ese tema sería muy aventurado y una osadía”.
En efecto, el ex ministro va contando algunos aspectos sobre esa negociación fallida. En una de sus últimas entrevistas dijo que el laboratorio “pidió que existiera una ley que los liberara de las consecuencias o reacciones posteriores de la vacuna", un aspecto sobre el cual el Estado argentino no estaba dispuesto a ceder.
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Tras el "quiebre" de la relación, Argentina retomó las negociaciones con Pfizer. Foto: Telam.
A fines de abril, el Gobierno también estuvo distribuyendo una nota de opinión del diario New York Times en la que se consideraba “comprensible” que algunos países no acordaran con el gigante farmacéutico.
"Según los informes, Pfizer no solo ha buscado protección de responsabilidad contra todos los reclamos civiles, incluso aquellos que podrían resultar de la propia negligencia de la compañía, sino que ha pedido a los gobiernos que aporten activos soberanos, incluidas sus reservas bancarias, edificios de embajadas y bases militares, como garantía contra juicios", publicó el diario norteamericano. Música para los oídos de la Casa Rosada.
¿Ginés cuenta todo? Seguramente no. Y el tema seguirá en la bruma de las especulaciones a ambos lados de la grieta y hasta nuevo aviso. Lo que sí tiene claro el peronismo es que no está dispuesto a dejar pasar la denuncia de Bullrich contra Ginés por supuestos pedidos de sobornos a Pfizer.
Según pudo saber A24.com, el Frente de Todos tomó esa intervención de Bullrich como un “acto de campaña” y una búsqueda de “posicionamiento” de la ex ministra en la interna de Juntos por el Cambio, que se cocina a su propio fuego. “Con tal de ganar un like o un retuit hace cualquier cosa”, provocan desde uno de los campamentos peronistas.
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Bullrich, tras el fallo: "La Corte Suprema falló a favor de los jóvenes, los padres, los docentes que quieren enseñar y de los argentinos que queremos el progreso". Foto: Telam.
La desmentida de Pfizer a los dichos de Bullrich dejó a todos tranquilos, aunque algunas voces del PJ pedían más énfasis por parte de la empresa. En ese punto, el peronismo le reprocha al laboratorio dos cosas:
- Que se haya tomado su tiempo para responder, cuando lo ideal hubiera sido “salir a cruzarla a los 10 minutos”.
- Que, desde el punto de vista comunicacional, el comunicado no sea lo suficientemente extenso como para expresar el rechazo a la denuncia con mayor énfasis.
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De todos modos, tanto en el PJ como cerca de Ginés celebran que el gigante farmacéutico haya dejado en “offside” a la presidenta del Pro, que tuvo que aclarar sus dichos y dijo que el Gobierno no pidió coimas sino una “contraparte nacional” al estilo de los testaferros surgidos al calor del kirchnerismo.
Hay, por último, espacio para la picardía. Más allá de que Ginés accione de manera penal y civil contra Bullrich, en el peronismo festejan que la querella que iniciará Alberto Fernández -patrocinado por el pirotécnico abogado Gregorio Dalbón- sea civil y no penal: de esa manera, apuntan, los dichos sobre Pfizer “le van a costar plata” a la ex ministra. En esos términos se cifra hoy la disputa entre oficialismo y oposición en plena segunda ola de la pandemia.