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POLÍTICA

Las heridas internas en el peronismo tras la salida de Ginés, el dirigente político que no quería ser el "ministro del coronavirus"

Las heridas internas en el peronismo tras la salida de Ginés, el dirigente político que no quería ser el
Ginés con intendentes bonaerenses del PJ. (Foto: Prensa Salud)

Decía que no quería ser “ministro de coronavirus” y dejaba a muchos de sus compañeros de partido sin definiciones sobre la marcha de la pandemia. Era común que, en los encuentros por Zoom sobre los desafíos del momento, Ginés González García se explayara sobre su amplia trayectoria en el peronismo y su rol a cargo de los equipos técnicos del PJ, sin hacer aportes sobre el norte que buscaban los dirigentes para paliar la emergencia.

Con su salida deshonrosa del Gobierno por el escándalo de las vacunas, el peronismo pierde también a uno de sus cuadros. No sólo fue mentor, como sanitarista, de varios funcionarios que ocuparon el Ministerio de Salud, sino que, además, condujo en los últimos tiempos el armado de las comisiones del partido, haciéndose presente en cada reunión territorial y virtual (pandemia mediante) de la gestión saliente del sanjuanino José Luis Gioja.

Ginés fue siempre una especie de padrino de mesa familiar a la vieja usanza: todos los caminos conducían a él. Juan Manzur, hoy gobernador de Tucumán, le debe su ingreso a la gestión pública: fue él quien, en los ‘90, lo recomendó como secretario de Salud de La Matanza, desde donde Manzur se proyectaría como ministro de Salud de su provincia, vicegobernador y, finalmente, ministro de Salud de Cristina Kirchner en 2009.

Otro a quien Ginés cobijó bajo su ala fue a Alejandro Collia, exministro de Salud de la gobernación de Daniel Scioli y quien, después de la derrota electoral de su jefe político, ostentara los cargos simultáneos de secretario de Salud de La Matanza y concejal de Tres de Febrero durante el período 2015-2019. Ginés lo trajo al recuperado Ministerio de Salud como subsecretario de Gestión de Servicios e Institutos.

Compañero

A comienzos de 2019, cuando el peronismo se encaminaba a un proceso de unidad para disputar las elecciones, Gioja designó a Ginés para coordinar de los equipos técnicos del PJ, una suerte de think tank concebido para dialogar con diversos sectores y elaborar propuestas de gobierno en todas las áreas.

El 8 de octubre de ese año, con un Alberto Fernández triunfante en las PASO, Ginés le entregó al futuro presidente un documento llamado “Aportes de equipos técnicos de la unidad”, una suerte de guía de 118 páginas con propuestas confeccionadas por 18 comisiones que estuvieron bajo su tutela.

Ginés, en los equipos técnicos del PJ. (Foto: Télam)
Ginés, en los equipos técnicos del PJ. (Foto: Télam)

Su gestión en el partido no terminó ahí. Una vez que el peronismo volvió al gobierno -y con una nueva convocatoria para hacerse cargo del Ministerio de Salud-, Ginés siguió al frente de las reuniones de los equipos del PJ, que fueron recibiendo a los ministros de cada área para conocer las medidas de primera mano. Hasta que llegó la pandemia y los encuentros pasaron a la modalidad virtual.

Ahora, desgastado y sin crédito, Ginés terminó siendo víctima de la idiosincrasia de la política de su tiempo: asignaciones discrecionales para los propios, reglas generales para el resto. Una interna se cocinó, al mismo tiempo, en el Frente de Todos: Cristina quería en ese puesto a Daniel Gollán, quien fuera su ministro en el último tramo de su gobierno y que hoy cumple esa misma función en la administración de Axel Kicillof.

Si bien Carla Vizzotti fue la que terminó reuniendo mayor consenso dado su rol en la pandemia y su creciente protagonismo, otro que pudo haber vuelto -porque en el peronismo todo en un eterno retorno- fue Manzur, quien viene pidiendo protagonismo desde hace tiempo. Se lo mencionó como potencial jefe de Gabinete durante la conformación del gobierno; tal vez tenía interés en volver a comandar la cartera sanitaria. Terminaron dándole una de las vicepresidencias del PJ.

El cristinismo tiene un interés especial en el área: fue la propia vicepresidenta la que, en diciembre pasado, pidió “reformular” el sistema de salud y encendió las alarmas de todos los actores del sector, desde los sindicatos hasta las compañías de prepagas. Incluso obligó al Presidente a calmar los ánimos de los empresarios y despejar fantasmas de intervenciones.

Los hechos de los últimos días demuestran que esas discusiones pasaron por fuera de la órbita de Ginés, que se sentía marginado del calor del poder.

Su salida del gabinete es una de las advertencias más fehacientes de que el Frente de Todos puede ser a la vez oficialismo y oposición. Fue ministro de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner, y había vuelto al gobierno por pedido expreso de Alberto. El fin de la parábola es que, antes de la tormenta, ni siquiera había sido incluido en la nueva lista del PJ que tiene al Presidente al frente de la unidad.

por Nicolás Poggi @PoggiNico
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