"La oposición le va a pedir al Presidente que para sesionar en extraordinarias se incluya nuestra agenda", dijo a A24.com, Gerardo Milman, principal referente de Patricia Bullrich en la Cámara de Diputados.

"La oposición le va a pedir al Presidente que para sesionar en extraordinarias se incluya nuestra agenda", dijo a A24.com, Gerardo Milman, principal referente de Patricia Bullrich en la Cámara de Diputados.
Ese planteó se va a hacer formalmente luego de una reunión este jueves entre los jefes de bloque y secretarios parlamentarios de los distintos espacios que integran Juntos por el Cambio. Quieren que se puedan debatir también leyes vinculadas a la inseguridad, la boleta única y la ley de ficha limpia. Por supuesto, no va a pasar porque el oficialismo nunca va a plantear un temario para extraordinarias que no esté en su propia agenda.
Para entender qué puede pasar este verano en el Congreso, este medio elaboró una guía rápida con 5 claves para entender qué se puede debatir en febrero y qué no.
Primero hay que entender que en extraordinarias solo se debate lo que el Gobierno quiere que se debata. No hay posibilidad de que los diputados o senadores de la oposición introduzcan sus temas, salvo que el Ejecutivo lo autorice. Para que las Cámaras funcionen con autonomía plena, hay que esperar al 1° de marzo.
De los 18 temas que propone el Gobierno para debatir este mes solo 2 son verdaderamente urgentes:
El primero tiene la particularidad de que divide a la oposición. Los gobernadores radicales adhirieron al pacto fiscal y la Ciudad de Buenos Aires, comandada por Horacio Rodríguez Larreta del PRO, no firmó. Tiene juicios pendientes al respecto con Nación.
Jujuy, Mendoza y Corrientes necesitan los fondos que habilita ese pacto, especialmente tras la caída del Presupuesto. Tendrán que ayudar a dar quórum, al menos para debatir este tema.
Si el oficialismo es vivo lo usará para meter en la misma sesión otros temas más conflictivos, como el del Consejo de la Magistratura.
Entre los temas que incluyó el gobierno en extraordinarias aparecen algunos vinculados a la promoción de algunas actividades económicas.
Este último fue un pedido del gobernador de Jujuy, Gerardo Morales. Su provincia está intentando impulsar esta actividad productiva. Al oficialismo le sirve para intentar dividir a la oposición: si quiere Morales que se apruebe esto, tendrá que sentar a su gente para votar otras leyes. Hoy por ti, mañana por mí.
Más allá de eso, el resto de las leyes va a ser difícil que las estudien, discutan, debatan y modifiquen en tan solo un mes de verano. Algunos temas (como la de Desarrollo Agroindustrial) generan fuertes grietas entre oficialismo y oposición; incluso en el propio Frente de Todos hay diferencias sobre cómo abordar los temas agro.
Todos estos temas difícilmente lleguen a tratarse en febrero (salvo el del cannabis). Con suerte, se va a poder discutir alguno en comisiones y se le dará tratamiento real durante el año.
Algunos proyectos que se usan para negociar o para poder mostrar alguna sesión ordenada en que se voten leyes sin demasiada grieta y que permitan mostrar que el Congreso trabaja.
De todos estos solo la creación de universidades puede traer polémica. Por un lado porque parte de la oposición las impugna: "Son innecesarias y financiamiento de estructuras políticas de los municipios, con el pretexto de que estamos incorporando alumnos", opinaba un halcón de Juntos por el Cambio
Por otro lado, algunos integrantes de la oposición apoyan la creación de estas universidades. Round abierto.
Quizás una de las noticias es que en el temario no aparecieron dos o tres temas clave de los que se venía hablando durante todo el verano
Este verano la reforma al Consejo de la Magistratura, va a ser el único tema verdaderamente importante políticamente de los 18 que presentó Alberto Fernández.
¿Por qué es institucionalmente importante? Primero por el apuro. Hay que resolver antes del 14 de abril, pero hay más:
¿Cuál es la diferencia de fondo? El oficialismo no quiere a la Corte en el órgano que designa y remueve jueces; la oposición quiere que sí o sí esté representada la Corte. Existe además un lobby empresario muy fuerte para que esto ocurra.
¿Qué puede pasar? El kirchnerismo nunca aceptó llegar a grandes acuerdos en temas judiciales. Cuando pudo avanzar, lo hizo imponiendo su propio número; cuando no tenía la mayoría, los proyectos se cajoneaban. En esta oportunidad no será la excepción.
¿Tiene número propio el Frente de Todos para modificar el Consejo sin acuerdo con la oposición? Por ahora no en Diputados. Necesita 129 votos porque se requiere una mayoría especial de la mitad más uno del total del cuerpo. En la reforma de Bienes Personales ganó con 127 y era un tema menos polémico; en esta oportunidad, esos votos no alcanzan.
¿Puede haber un punto intermedio? Con voluntad política, todo es posible. Pero pareciera ser este un tema sin grises: o está la Corte o no está la Corte. Si el Gobierno cede, será señalado por el ala más dura del Frente de Todos, por haber bajado las banderas de la lucha contra las corporaciones judiciales; si la oposición cede, será señalada por los duros como colaboracionistas de los que "nos quieren llevar a ser Venezuela". Si no hay grises en la sociedad, no hay grises en la política.
Por eso, esta convocatoria a extraordinarias está condenada al fracaso, subsumida en la grieta y con la política sin posibilidad de ponerse de acuerdo en (casi) nada.