Nuevas restricciones

Si las provincias aumentan los controles, el Gobierno analiza ampliar el cupo de vuelos: ¿Cuánta gente podría viajar?

El cumplimiento de la cuarentena obligatoria para viajeros viene en alza. ¿Cuándo se podría relajar el cupo de 600 pasajeros permitidos?
Mariano Obarrio
por Mariano Obarrio |
Argentina redujo un 70% el cupo de pasajeros internacionales que pueden ingresar al país diariamente (Foto: Telam).

Argentina redujo un 70% el cupo de pasajeros internacionales que pueden ingresar al país diariamente (Foto: Telam).

La crisis de los argentinos varados agobia a la Casa Rosada. El gobierno de Alberto Fernández analiza ahora una flexibilización de los ingresos de viajeros argentinos del exterior a partir del 9 de julio, cuando expira el cepo migratorio que se había puesto para postergar el ingreso de la cepa Delta de Covid 19: los incumplimientos de la cuarentena obligatoria vienen en baja, por lo cual se podría relajar el cupo de 600 pasajeros permitidos y volver a los 2000.

“No quieren dar marcha atrás hasta el 9 de julio. Pero seguirán apretando a las provincias con fuertes controles, más estrictos. La idea es que puedan volver al sistema de 2000 viajeros en una primera instancia y ver cómo sigue la pandemia”, dijo a A24.com un funcionario de la Casa Rosada.

“Todo depende, se podría relajar un poco, con un mayor control. Las provincias están controlando y los incumplimientos están bajando”, aseguró otro alto funcionario del entorno de Alberto Fernández.

Si hay marcha atrás será por el “éxito” de la medida

El relato está montado sobre esa línea argumental. El Gobierno comenzó a presionar a las provincias para ejercer controles más estrictos y lograr mayor cumplimiento de la cuarentena obligatoria. De ese modo, la segunda semana arrojó un 32% de incumplimiento a nivel nacional.

La primera semana había sido del 38%, ante lo cual sonaron todas las alarmas y se diseñó el cepo dispuesto en la resolución 643. Los números indicarían una tendencia a la baja. Este viernes se medirá la tercera semana y estiman una nueva reducción de incumplidores. Si esto se comprueba, el éxito será del Gobierno.

Así las cosas, el argumento para flexibilizar el cupo estaría al alcance de la mano y no se presentaría esa marcha atrás como resultado de otro desacierto del Gobierno sino como un modelo de éxito. Los tropiezos siempre se tienen que disimular y en todo caso buscar responsables en las clases medias y altas que no votan al Gobierno.

Esta vez, el costo político de la medida nuevamente lo asume Alberto Fernández. En especial, desde que la directora de Migraciones, Florencia Carignano, dijo que la restricción de 2000 a 600 pasajeros permitidos para ingresar por Ezeiza de la resolución 643 “no es tan grave” y que “van a quedar unos días más de vacaciones”.

Fue interpretado por la gente como una ironía contra los que deciden viajar al exterior, como si se los responsabilizara del ingreso de la variante Delta de Covid 19. Hoy se estigmatiza a los que “viajan”. En el pasado, a los “antivacunas”, a los “anticuarentena”, a los que reclamaban la “presencialidad educativa”, a los que querían salir a hacer running o a la Ciudad de Buenos Aires.

La presión sobre las provincias, paso previo clave

Todo giro político necesita de una previa construcción del relato: la Casa Rosada comenzó a presionar a las provincias para que colaboren en el control estricto de los incumplimientos de las cuarentenas obligatorias y si los casos bajan se abrirá nuevamente el cupo.

“Muchas provincias están controlando casa por casa y se nota un gran descenso de incumplimientos”, señalaban en Balcarce 50. El miércoles Carignano inauguró un Centro de Integración para Personas Migrantes y Refugiadas, y supervisó un operativo de control de cuarentena en Rosario.

La directora de Migraciones dijo que "estamos haciendo muchos operativos en el marco de la pandemia y venimos trabajando en conjunto todas las políticas públicas desde el Ministerio del Interior por eso siempre que podamos hacer algo en conjunto estamos muy contentos porque hemos encontrado en la provincia de Santa Fe un gran aliado".

El Gobierno controla; la Ciudad no

Estos controles de cuarentena pretenden retrasar la llegada de la cepa Delta de coronavirus. Entre el 13 y 25 de junio, Migraciones constató 1998 domicilios y un promedio de 35% incumplía con el aislamiento de siete días obligatorio tras llegar del exterior. Entre la primera semana, con 38% de incumplimiento, y la segunda, con 32%, hubo un descenso casi del 7%. Se estima que al cerrar la medición del viernes, la cifra caerá más y la tendencia se profundizará hasta el 9 de julio, cuando podrá flexibilizarse.

El Ministerio del Interior destacó, no sin intención política, que “el mayor porcentaje de incumplimientos del país lo posee la Ciudad de Buenos Aires con el 40%”. Le adjudican al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, una falta de controles migratorios. Los viajeros y la Ciudad serían así los culpables de que el Gobierno haya impuesto el cerrojo turístico.

El cepo migratorio, ¿es constitucional?

Los constitucionalistas Felix Lonigro y Daniel Sabsay aseguraron que la resolución 643 es inconstitucional. Se vulnera el artículo 14 de la Constitución en el derecho a entrar y salir libremente por el territorio y el articulo 28 que dice que la restricción de los derechos debe ser razonable pero sin alterarlos.

En Interior destacaron ayer que el cupo de 600 viajeros es en Ezeiza, pero se amplía si se toma en cuenta Buquebus, aunque muy poco. Sin embargo, el costo político del cepo migratorio es irreversible. Miles de varados en Estados Unidos, España y otros países pusieron el grito en el cielo.

Les reprograman sus vuelos para fechas inciertas y algunos para agosto próximo. Además, se demoró el ingreso de cinco corneas para transplantes de los EE. UU. y la selección argentina de gimnasia rítmica juvenil sigue en Guatemala alojada en un hotel a la espera de un vuelo de Aerolíneas por la cancelación de su tramo entre Bogotá y Buenos Aires por Avianca.

“El Enard ya está encaminando un vuelo para las chicas”, dicen en Turismo y Deportes. Las niñas tienen entre 13 y 15 años y ganaron la medalla de bronce en los juegos panamericanos de esa disciplina. Su país, esta vez, no las recibe con los brazos abiertos.

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