ver más
Emocionante

Vidal vs. Kicillof: la estrategia en Provincia y los "2 puntos" decisivos de Espert

por Pablo Winokur | 20 de julio de 2019 - 21:24
Vidal vs. Kicillof: la estrategia en Provincia y los 2 puntos decisivos de Espert

La "madre de todas las batallas" es, por volumen, la provincia de Buenos Aires, la que representa el 37% del padrón y la que tiene el peso fundamental para gobernar el país. Pero al ser un bastión peronista (al menos a nivel nacional) perdió cierta relevancia en las campañas de los principales espacios. El oficialismo porque sabe que pierde y tiene que concentrarse en donde puede ganar; el kirchnerismo porque sabe que ahí le va a ir muy bien.

Por eso en los primeros días de campaña adquirió una importancia fundamental la provincia de Córdoba, segundo distrito del país con el 8,68% del padrón. Lo que pase ahí es un misterio.

La provincia de Córdoba es central para la estrategia de todos. Cuando decimos “todos” nos referimos a "todos" como colectivo universal y a Todos como frente electoral. Alberto Fernández sabe de la importancia de esta provincia y ya viajó dos veces en dos semanas, una para fotografiarse con el gobernador y la otra para recorrer las principales ciudades. Están convencidos de que ahí pueden recuperar parte de lo perdido en 2015.

Macri también decidió empezar la campaña en esa provincia y fue la primera que visitaron junto a Pichetto para presentar la fórmula.

Córdoba tiene algunas particularidades que la hacen interesante. Es un bastión del peronismo hace años, pero el kirchnerismo nunca pudo pisar fuerte. Fue clave en la victoria de Macri en 2015 y en 2017, donde incluso dejó segundo al candidato del gobernador Juan Schiaretti. Massa había hecho en 2015 una gran elección, producto de su alianza con De la Sota. ¿Cuántos de esos votos podría retener en acuerdo con el kirchnerismo y sin su ex socio político?

La otra característica importante de ese distrito es que su gobernador lanzó un spot que dice “votá al candidato a presidente que quieras… (pero votá a los diputados de Juan)”. Nunca en la historia un gobernador peronista de tan alto peso político lo dijo tan expresamente.

Lavagna cree que ahí tiene una veta. Por eso, esta semana viajó junto a Urtubey a Córdoba a sacarse la fotito con Schiaretti que hasta hace poco más de dos meses aparecía como su socio político. No quedó nada de aquella Alternativa Federal. Los dos se acusan mutuamente por la destrucción de aquel tercer espacio.

La reunión no fue buena. Hasta último momento había dudas de que algo se pudiera complicar o que Schiaretti no aceptara sacarse la foto. Al final, el bello momento quedó retratado para la posteridad pero no gustó el mensaje que puso Schiaretti en Twitter.

 Embed      

El escenario de polarización es el que Lavagna quiere escapar. El viernes hicieron un retiro espiritual con todos los candidatos del espacio en Pilar. Luisito Barrionuevo llevó la comida. Ahí insistieron con una idea: el 40% no quiere ni a Cristina ni a Macri, a pesar de que más de la mitad de ellos estaría dispuesto a votarlos. A ellos hay que convencer.

Donde no hay nada de margen para despolarizar es en la provincia de Buenos Aires, donde la tensión llegó al extremo hace unos días con la “advertencia” de Vidal de que “si gobierna Kicillof, gobierna la Cámpora”. El kirchnerismo salió a denunciar campaña sucia. No queda claro de qué se quejan. ¿Quién se supone que debería gobernar si gana Kicillof? ¿Sturzenegger? ¿No es La Cámpora parte de ese armado político?

El temor de parte de la agrupación que dirige Máximo Kirchner y las sucesivas denuncias de campaña sucia demuestra que dentro del propio espacio saben que La Cámpora no genera entusiasmo en los independientes; quizás es un poco piantavotos.

Después de algunos resquemores iniciales con la fórmula en provincia, los intendentes pudieron alinearse a la estrategia global, como parte de un esquema de trabajo que se había consensuado en una comida organizada por el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, poco antes del cierre de listas.

En ese almuerzo confluyeron Cristina Kirchner, Sergio Massa, Axel Kicillof y Verónica Magario. Y decidieron que cada uno encararía una campaña segmentada y diferente. Eso mismo se consensuó en la reunión que mantuvieron el último miércoles los intendentes con el candidato a presidente, con Kicillof y Magario.

El plan es buscar a los indecisos, a los que no se puede llamar más de esa manera. Hay que decirles "independientes" para que “no se sientan catalogados”, cuentan quienes participan de las estrategias. Todos los domingos se ven las caras Axel Kicillof, Sergio Massa, Verónica Magario, Fernando Espinoza, Cristina Álvarez Rodríguez, Jorge Ferraresi y Martín Insaurralde para monitorear los avances de la campaña desde cerca. No son los grandes asados a los que nos tiene acostumbrado el peronismo. La semana pasada se comió pizza y empanadas. En general el ala femenina insiste en que el menú sea más light.

Ahí se decidió trabajar sobre tres ejes: propuestas, economía y “no caer en la trampa de las agresiones”. Las propuestas para la provincia las “baja” Axel que, según cuentan, las tiene en su cabeza hace tiempo, “casi desde que era alumno del nacional Buenos Aires”, cuentan irónicamente.

Luego cada uno va por su cuenta a captar votos. La fórmula provincial tampoco circulará mucho junta. Según analizan en ese comando de campaña, los dos territorios clave son Bahía Blanca y Mar del Plata, ambos de derrotas casi seguras. El tema es descontar un poco. Ahí va a apuntalar Massa que todavía conserva algo de imagen en esos territorios fuertemente anti kirchneristas. El otro objetivo de Massa en provincia es la primera sección electoral (zona norte y oeste del conurbano).

Hoy las diferencias internas están dejadas de lado. Hasta el polémico Mario Ishii está alineado con la campaña. Aunque los intendentes del conurbano siguen mirando con desconfianza a La Cámpora y se ríen por lo bajo de las acusaciones de “marxistas” que les disparan desde el oficialismo. Causó gracia la difusión en La Matanza de una serie de actividades de la Unidad Básica de La Cámpora de Gregorio de Laferrere, llamada “Fidel Castro”.

 Embed      

Todos coinciden: “La campaña se está ordenando, es dinámica y con muchos actores”, aseguran en el PJ bonaerense. Un intendente con muchas campañas a cuestas dice que lo que se vive es lo normal en esta instancia: “Estamos todos alineados para ganar”.

En el Instituto Patria, en cambio, creen que la estrategia de salir a denunciar la “campaña sucia” dio resultado. “¿No la vieron? Ahora está más tranquila Vidal”, festejan.

En el oficialismo de la provincia de Buenos Aires respiraron después de que la Justicia electoral provincial diera de baja la candidatura de Guillermo Castello, el hombre de Espert para la provincia. Claramente Castello solo no medía nada y tampoco Espert arrastra multitudes.

Pero se da un escenario particular: en la elección nacional los (pocos) puntos que pueda tener Espert son recuperables en un escenario de segunda vuelta, donde se estima que sus votantes optarán por Mauricio Macri. En cambio, en provincia no está esa posibilidad: los 2 puntos que pueda arrastrar el candidato a la gobernación de Espert pueden hacer que Vidal no reelija porque no hay balotaje.

Dos puntos de diferencia pueden marcar la brecha entre que haya o no balotaje. Esa es hoy la principal preocupación de campaña de ambos espacios. El principal objetivo para el oficialismo es mantenerse por debajo de los 10 puntos con Alberto. El principal objetivo de Alberto es intentar pasar los 45. Sus encuestas dicen que está en 43, aunque en el Patria dicen que aprendieron la lección y que no van a difundir ningún sondeo que promueva el exitismo.

Al menos eso es lo que leyeron en los libros de Jaime Durán Barba.

Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp

Noticias más leídas

Más sobre Política