Lejos del juego y de la exposición de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe), Jenny Mavinga atraviesa una preocupación mucho más profunda y personal: el bienestar emocional de sus hijas.
Jenny Mavinga relató el doloroso episodio de discriminación que sufrió su hija en la escuela y expresó su preocupación por el impacto de su exposición pública en su familia.

Conmoción por la fuerte revelación de Jenny Mavinga sobre el racismo que sufrió su hija
Lejos del juego y de la exposición de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe), Jenny Mavinga atraviesa una preocupación mucho más profunda y personal: el bienestar emocional de sus hijas.
En su visita al programa A la Barbarossa (Telefe), la ex participante se sinceró y relató un episodio de discriminación que sufrió su hija mayor cuando era más chica, una situación que todavía la conmueve.
“Tenía miedo de que le hicieran bullying en el colegio. Mi hija más grande lo sufrió en tercer grado”, explicó, al poner en palabras un temor que, según confesó, siempre la acompañó.
Fue entonces cuando reveló el hecho puntual que encendió todas las alarmas. “Un chico le decía ‘invisible’. Y yo le decía ‘¿por qué?’. Y ella me respondía que era porque tenía la piel oscura”, contó, sobre un comentario que dejó una huella profunda.
Frente a eso, intentó reforzar la autoestima de su hija con un mensaje claro: “Le dije ‘no le des bola, la chica con piel oscura es la más linda’”.
Pero el impacto emocional fue inevitable. “Mi hija se deprime. Yo siempre traté de cuidar a mis hijas, de que no haya diferencias ni colores. Ellas son todo para mí”, expresó.
En esa línea, dejó en claro que su rol como madre condiciona cada paso que da en lo público: “Antes de dar un paso, me fijo si le puede afectar a mis hijas”.
Incluso, reconoció que el regreso a clases volvió a generarle angustia: “Ya empezó la escuela, no sabía cómo la iban a tratar ahora y eso me daba pánico. Yo no las había preparado para mi exposición ”.
Así, Mavinga dejó ver un costado íntimo atravesado por el miedo, el cuidado y una realidad que excede la televisión.
La tensión se apoderó del estudio de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) cuando Jenny Mavinga quedó frente a frente con uno de los momentos más polémicos de la edición: los comentarios discriminatorios de Carmiña Masi que derivaron en su expulsión.
Antes de mostrar el material, Santiago del Moro decidió anticiparle el contenido y explicarle el contexto. “Queremos que veas esto porque, tarde o temprano, lo vas a ver. Queremos que veas por qué Carmiña fue expulsada del juego. ¿Lo querés ver?”, le planteó. Sin dudar, Mavinga respondió: “Sí”.
El silencio fue total mientras se reproducían las imágenes. Los dichos de Carmiña, cargados de racismo, no solo incomodaron al estudio sino que terminaron de exponer la gravedad de lo ocurrido dentro de la casa.
Sin embargo, lo que más sorprendió fue la reacción de Mavinga. Lejos de quebrarse o mostrarse afectada, eligió una postura serena pero contundente: “Lo estaba disfrutando porque la forma cuando habla, te das cuenta, pero me da lástima por ella”.
Luego, fue aún más directa al analizar la actitud de su excompañera: “La única cosa que yo puedo ver en ella es envidia. Sentirse inferior para poder hablar así de una persona”.
A pesar de la dureza de los hechos, dejó en claro que no hay lugar para el rencor de su lado: “Yo no tenía nada contra ella”, aseguró.
Y cerró con una frase que rápidamente se volvió lo más comentado del momento: “Ella con su conciencia… a mí no me hace ni más ni menos lo que ella puede decir. Solamente ahí muestra lo que es”. Una reacción que, lejos del escándalo esperado, terminó marcando una diferencia.