Su relato incluyó también el abuso que sufrió cuando tenía cinco años y el sentimiento de culpa que cargó desde muy pequeña: "A los 12 ya me sentía culpable porque avergonzaba a algunos padres de amiguitos por ser muy maricón. A los 15 ya me sentía culpable por no haber nacido mujer y festejar mis 15... A los 18 me sentía culpable por no tener un novio que me lleve de la mano a tomar un helado".
Y se preguntó: "¿Culpable? ¿Por qué? ¿Por vivir? ¿Por sobrevivir? ¿Por intentar ser feliz a mi manera?".
Tagliani aseguró que, con los años, logró encontrar su lugar: "Poco a poco fui logrando encontrar mi lugar. Siempre tuve momentos de felicidad que anestesiaban y calmaban las heridas. Ahora soy plena". Sin embargo, dejó en claro que las heridas siguen presentes: "Pero toda esa culpa se te hace callo".
Para cerrar, expresó su indignación por lo ocurrido en Palermo: "Me sorprende que aún hoy siga cargándose personas que tratan de respirar como pueden antes que alguien decida que tu vida no vale nada". Y concluyó con un pedido contundente: "No puede ser un juego atrapar vidas y hacer con ellas lo que te dé la gana".