“Vuelvan a sus lugares. Cuento lo que pasó: en el frente a frente, la China hizo una pregunta, Santi respondió, cada uno a su manera. Pedí cortar, me ha pasado, siento que es dentro de un código del programa”, comenzó explicando Andy ante la mirada de los invitados.
Acto seguido, el conductor reconoció que la discusión había superado los límites que considera aceptables dentro del ciclo y reveló qué lo llevó a tomar una determinación tan poco habitual: “Sentí que la charla se puso agresiva, que se iba del código. Tratamos de llegar a un arreglo”.
Pero la situación estaba lejos de resolverse. Andy admitió que, pese a la intervención de la producción y a los minutos que permanecieron sin grabar, la China Ansa y Santi Maratea no habían logrado ponerse de acuerdo. “Para los dos es justo que estemos de acuerdo. No llegamos tanto a un acuerdo y por eso estamos en esta situación”, manifestó.
Con la intención de recuperar la tranquilidad y continuar con el programa, Andy les propuso a los protagonistas dejar atrás el enfrentamiento y expresar sus sensaciones sin volver a agredirse. “Me parece que está bueno darle un cierre sin agresividad. Cada uno se sintió tocado por la razón que sea y que cada uno pueda decir algo para cerrar el momento”, sostuvo.
Finalmente, el conductor dejó en evidencia lo excepcional de la situación y reconoció que estaba intentando encontrar una solución sobre la marcha, sin ninguna indicación previa sobre cómo manejar el conflicto. “Lo estoy haciendo terapéutico, no tengo guion”, confesó frente a todos.
De esta manera, el conductor quedó en el centro de uno de los momentos más tensos de PH: Podemos Hablar, al verse obligado a detener la grabación e intervenir para intentar ponerle fin a una discusión que había comenzado con una pregunta sobre las colectas solidarias de Maratea.