Finalmente, la Justicia lo condenó por incendio culposo seguido de muerte y le dictó una pena de tres años en suspenso, por lo que evitó la prisión efectiva. El fallo se suma a un antecedente reciente: ya contaba con otros nueve meses en suspenso por abuso sexual simple.
Con un tono calmo y midiendo cada palabra, evitó profundizar sobre lo ocurrido: “Para mí fue una tragedia de la cual prefiero no opinar. Era un gran amigo mío. (...) En algún momento brindaré una entrevista y podré hablar de varias cuestiones”.
En otro tramo, remarcó el acompañamiento de su entorno cercano y lanzó críticas al proceso judicial: “Mi familia estaba presente, por supuesto. Se han dicho muchísimas mentiras”, expresó, sin dar mayores precisiones.
Sobre el cierre, optó por no referirse públicamente a los familiares de Melchor Rodrigo y aclaró que, de hacerlo, sería en otro ámbito: “se las diría a ellos en privado”.
Qué episodios de violencia atribuyen a Felipe Pettinato en su vínculo con Melchor Rodrigo
En DDM (América TV), Alejandro López, mejor amigo del neurólogo, brindó un testimonio detallado sobre la relación que Rodrigo mantuvo con Felipe Pettinato y reveló situaciones de fuerte tensión durante ese vínculo.
López contó cómo conoció a Rodrigo y cómo se fue construyendo esa cercanía: “Yo soy amigo de él desde 2016 por ahí. Me lo recomendaron porque mi hijo tuvo un problemita emocional y me dijeron que era muy buen médico”. Con el paso del tiempo, ese contacto profesional derivó en una relación más estrecha.
Además, remarcó el tipo de vínculo que el neurólogo generaba con sus pacientes: “En el tape del entierro toda la gente decía que era paciente y amigo. Él generaba una atención personal a partir de cómo trataba tu dolencia; a él le interesaba conocer tu ámbito, tu casa, tu familia, tus problemas y eso inevitablemente provocaba una amistad incipiente”.
Sobre el inicio del vínculo con Pettinato, explicó: “Melchor inicia la relación con este chico como paciente médico y después hubo seguramente alguna amistad, como pasó con mucha gente. Él vivió con Melchor en un departamento que tenían los padres de Melchor en San Isidro, y que usaba como consultorio”.
En ese contexto, López recordó episodios conflictivos durante esa convivencia y mencionó el método que utilizaba el médico, inspirado en el neurólogo británico Oliver Sacks: “Melchor tenía la teoría de seguir a un neurólogo británico que se llama de apellido Sacks y, en ciertos casos, llevaba al paciente a vivir con él una semana, semana y media para conocerlo a fondo y ver bien qué era lo que tenía”.
Luego, detalló las situaciones de violencia que, según su relato, se habrían producido: “Felipe estuvo tres veces, y las tres veces tuvo problemas Melchor con él, de violencia, que Melchor gracias a Dios pudo controlar”. Y precisó: “Una vez lo corrió con una sartén por el departamento, Melchor lo controló. Otra vez le robó una medicación y se encerró en el cuarto de Melchor y tuvimos que romper la puerta para poder abrirla”.
El testimonio aporta nuevos elementos sobre una relación que comenzó en el ámbito médico, pero que derivó en una convivencia marcada por episodios de alta conflictividad.