“Ni Gianinna ni yo vamos a parar. Nunca. A mí me van a tener que matar para que me quede callada. Ustedes sigan operando en los medios con sus payasos pagos, que lo único que dejan a la vista es el miedo que tienen de que se descubra la organización y ese desastre que hicieron”, escribió Dalma en sus historias.
Cabe recordar que los imputados en la causa son: Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Ángel Díaz, Nancy Edith Forlini, los enfermeros Gisella Dahiana Madrid y Ricardo Omar Almirón, su jefe Mariano Perroni y el médico clínico Pedro Pablo Di Spagna.
El impactante momento de la muerte de Diego Maradona en un testimonio revelador
En una entrevista con Rodrigo Lussich para Socios del espectáculo, Romina Milagros Rodríguez, quien la cocinera de Diego Maradona, contó cómo fueron los últimos minutos con vida de ídolo.
La mujer narró que El Diez casi no tenía apetito. “Lo último que hablé con él fue a la noche. Fui y me dijo que no quería comer, entonces le dije que al menos le hacía unos sanguchitos y un té. Dicen que no comió, pero es mentira, comió un sándwich porque yo los contaba para ver si comía o no. Había cinco, así que uno se lo comió Diego, es mentira que no comió”.
A la mañana, la cocinera lo vio al ídolo y supo que ese era el final: “Ese día no... fue mucha locura. Yo cuando lo vi a él, ya estaba fallecido. Lo que más me impactó fue que no despertaba, yo estaba como loca. Hasta lo retaba, le decía ‘despertate, Diego’. Nos metíamos todos, tratando de revivirlo”.
Monona, como le decía el crack, rememoró que las prácticas de RCP se extendieron durante un largo tiempo: “Me acuerdo del conteo, que no quiero ni acordarme. Decían ‘1, 2, 3, vamos’. Contaba la enfermera cuando hacía en el RCP. Estaba la enfermera y el de seguridad haciéndole RCP; es mentira que la psiquiatra se lo hacía porque no sabía cómo se hacía”.
En un momento, alguien le pidió que le hicieron respiración boca a boca, pero ella se negó: “Y después me decían a mí que le hiciera respiración. ´Yo no’, dije. A mí me daba impresión, no podía. Me decían: ‘Dale, Monona, hacelo, cuando yo te digo, 1.2.3′. Era una locura, ese conteo quedó en mi cabeza por días”.
Al finalizar, Romina Milagros Rodríguez consideró que El Diez ya no quería seguir con vida. “Para mí, él dijo ‘basta de todo’”, sentenció, casi al borde de las lágrimas.