Sin embargo, el relato que más movilizó a Pergolini fue el relacionado con un billete de cincuenta pesos que había tomado cuando era pequeño. Su madre descubrió que tenía el dinero y decidió que debía hacerse cargo de lo ocurrido: lo llevó de la mano hasta la casa de una vecina llamada Elba para que él mismo devolviera el billete y reconociera lo que había hecho.
Años después, aquella escena todavía le genera incomodidad al conductor, especialmente por la vergüenza que experimentó al tener que enfrentar personalmente las consecuencias de su travesura. “Me arrepentí toda mi vida”, reconoció Mario, al referirse a ese episodio que quedó grabado en su memoria.
En ese sentido, el conductor también sintetizó la enseñanza que le dejó aquella experiencia de su niñez. “No tendría que haberlo hecho”, admitió, dejando en claro que el recuerdo no perdió vigencia pese al tiempo transcurrido.
La conversación avanzó entre bromas y recuerdos, mientras los integrantes del programa debatían sobre la manera en que los adultos suelen interpretar los pequeños robos cometidos durante la infancia. Pergolini resumió una de las ideas del intercambio con una frase contundente: “Todo el mundo ha robado algo”.
La afirmación generó respuestas inmediatas de Rada y Botto, quienes coincidieron en que, más allá de que algunas situaciones puedan parecer pequeñas con el paso del tiempo, el arrepentimiento aparece como una consecuencia frecuente. “Está mal, está mal”, remarcó Evelyn, en medio del debate.
Cuáles fueron los robos de su infancia que confesaron Rada y Evelyn Botto
Pero las confesiones no terminaron allí. Rada recordó otro episodio de su infancia, esta vez relacionado con un juego de mesa que había tomado de una juguetería ubicada cerca de su casa. La situación tuvo una consecuencia similar a la que había atravesado Pergolini: su madre lo obligó a regresar al comercio, devolver el objeto y hacerse responsable frente a la dueña.
“Agarrás vos y se lo devolvés”, contó Rada que le indicó su madre en aquel momento. El humorista describió aquella situación como un momento “tremendo”, especialmente por la vergüenza que debió atravesar siendo apenas un niño.
Luego fue el turno de Evelyn, quien relató una situación que vivió a los ocho años en un supermercado. La integrante de Otro Día Perdido confesó que se quedó con una figura de Pikachu porque su familia no tenía dinero para comprársela. Sin embargo, fue descubierta por el personal de seguridad del lugar y atravesó un momento de gran angustia ante la posibilidad de que el episodio llegara a oídos de su madre. “Por favor, no le cuentes a mi mamá”, rogó en aquel entonces.
Con el tono humorístico que caracterizó toda la conversación, Pergolini incluso quiso saber si alguno de sus compañeros había llegado a cometer un robo “armado”. La respuesta fue negativa y el intercambio derivó nuevamente en chistes. Rada aseguró, en tono irónico, que había “ocupado un terreno”, mientras Evelyn continuó repasando distintas situaciones de la infancia.
También hubo lugar para hablar de las propinas y preguntarse si quedarse con ellas podía ser considerado un robo. A partir de allí, la charla derivó hacia la diferencia entre aquellas pequeñas travesuras y hechos de mayor gravedad, como el robo de un autoestéreo, algo que Pergolini también recordó de sus años de juventud.
El conductor explicó que algunos de esos episodios grupales estaban relacionados con la imitación o la presión de otros, y que lo más llamativo aparecía después, cuando quienes habían participado se daban cuenta de que ni siquiera tenían un verdadero interés en aquello que habían tomado.
“¿Y dónde lo ponemos ahora? Ninguno tiene auto”, recordó Mario con humor, al reconstruir una de aquellas situaciones.
Entre risas, vergüenza y arrepentimiento, la charla en Otro Día Perdido permitió que Mario Pergolini, Agustín Rada Aristarán y Evelyn Botto repasaran episodios de sus infancias que, aunque ocurrieron hace muchos años, todavía permanecen presentes en sus recuerdos.