La historia reconstruida en la serie no estuvo exenta de polémica. La caracterización de Vadalá como un hombre infiel, vividor y con problemas vinculados al consumo de drogas generó malestar entre sus familiares, quienes ya anticiparon que tomarán medidas legales contra la productora responsable de la ficción.
Pero mientras el retrato del personaje abrió un nuevo frente de controversia para la producción, la actuación de Joaquín Ferreira consiguió captar todas las miradas. El actor tuvo que asumir escenas de gran exposición y mostrar su físico, una decisión que rápidamente repercutió entre los espectadores y, especialmente, en las redes sociales.
A partir de sus apariciones en pantalla, su nombre comenzó a circular cada vez con mayor fuerza. Su voz rugosa, sus piernas fibrosas, su físico trabajado y su particular apariencia hicieron que muchos usuarios lo identificaran con la figura del "machazo" y comenzaran a llenar las redes de comentarios sobre su atractivo.
La repercusión fue creciendo capítulo a capítulo y Ferreira pasó de ser un actor con una trayectoria desarrollada principalmente fuera de la Argentina a convertirse en uno de los nombres que más comentarios despierta dentro del espectáculo nacional.
Incluso, entre los elogios que recibió, apareció una definición que rápidamente tomó fuerza en el mundo 2.0: "¡Aprobadísimo!". Así, el actor no solo consiguió mayor reconocimiento por su interpretación de Luis Vadalá, sino que además protagonizó un inesperado fenómeno en redes, donde muchos espectadores lo ubicaron directamente en el lugar del "hombre ideal".
Cuál es el mayor secreto de Susana Giménez que quedó expuesto en la serie de Moria Casán
La serie de Netflix sobre la vida de Moria Casán no se limita a repasar distintos momentos de la trayectoria de la diva, sino que también incorpora numerosas referencias al mundo del espectáculo argentino. Entre ellas, hay una particular escena junto a Susana Giménez que llamó la atención de los espectadores y que tiene detrás una historia muy conocida en la televisión local.
En determinado momento de la ficción, Moria mantiene una conversación con Susana mientras, en el lugar, aparecen dos mujeres albinas acompañadas por otra persona sin cabello. Al verlas, la protagonista hace un comentario entre risas que, para quienes desconocen el antecedente, puede resultar inesperado: "Las albinas". Inmediatamente después, agrega: "¡Ahí las rapan! Me muero".
La frase no aparece por casualidad. El diálogo funciona como una referencia a una vieja historia vinculada con la característica cabellera rubia de Susana Giménez y con quien durante décadas fue uno de sus peluqueros más reconocidos, Miguel Romano.
Tiempo atrás, el propio Miguel Romano había contado públicamente que utilizaba cabello de personas albinas para confeccionar las extensiones que lucía la conductora. Con los años, aquella revelación quedó instalada dentro del imaginario del espectáculo como una de las anécdotas más llamativas relacionadas con la imagen de la diva.
El tema volvió a cobrar notoriedad en 2019, cuando Paola Romano, hija del reconocido peluquero, habló en televisión sobre la manera en que, según había explicado, conseguían ese cabello. La mujer relató que las personas albinas llegaban a la peluquería con el pelo muy largo y que, en algunas ocasiones, estaban acompañadas por sus padres. Allí se realizaba el corte para posteriormente utilizar el cabello en la elaboración de las extensiones.
En aquel momento también había trascendido que se trataba de chicas albinas de entre 10 y 14 años, quienes dejaban crecer su pelo hasta la cintura antes de cortárselo.
La historia quedó inevitablemente asociada a uno de los rasgos más característicos de Susana Giménez: su extensa melena rubia. Durante décadas, Miguel Romano estuvo detrás de buena parte de la estética de la conductora y fue señalado como el responsable de confeccionar sus extensiones utilizando cabello natural.
Con el paso del tiempo, el relato tuvo distintas versiones y volvió a aparecer en los medios. En 2013, por ejemplo, circularon imágenes de un hombre albino al que Romano le estaba cortando el cabello, fotografías que fueron relacionadas con la historia de las extensiones de Susana. Años más tarde, las declaraciones de Paola Romano volvieron a poner el tema en escena.
Por eso, dentro de la serie de Netflix, la particular escena entre Moria Casán y Susana Giménez adquiere un significado mucho más claro. Lo que inicialmente puede interpretarse como una ocurrencia de la protagonista es, en realidad, un guiño a aquel relato que durante años rodeó la imagen de la conductora.
La expresión "¡Ahí las rapan!" también encuentra su explicación en la escena, ya que la presencia de las mujeres albinas y de una persona sin cabello remite directamente a la historia del corte que, según se contó públicamente, luego era destinado a las extensiones de Susana Giménez.
Así, la producción de Netflix recupera una de esas anécdotas que forman parte de la historia mediática argentina y la incorpora como un guiño dentro del universo de Moria Casán. El relato, de todos modos, no nació con la ficción: había sido difundido años atrás por Miguel Romano y posteriormente retomado públicamente por su hija.