"Al año siguiente va Griselda Siciliani: 'Andy, ¿dónde está Ronnie? 'Ah, no sabemos. Un día no vino más'. Y Griselda le dice: 'No te dura nada'", recordó. "Pero este era el del maltrato entonces. Yo pensé que me hablabas de La cien, de otra cosa", comentó el conductor. "En La cien hubo otra cosa. En La cien era plata", aclaró Ronnie, diferenciando ambas experiencias laborales.
Luego, el periodista dio más detalles sobre el clima que se vivía en Perros de la calle y mencionó la actitud que, según él, tenía una de sus compañeras cada vez que intervenía al aire. "Sí, yo te voy a contar una cosa. Yo hablaba y Evelyn Botio hacía", dijo mientras imitaba el gesto de alguien con ganas de vomitar.
Además, recordó cuál era la reacción de Kusnetzoff frente a esa situación. "Y Andy decía: '¿Por qué no pueden ser amigos?'. Lo que pasa que Andy elige a quién darle y primero era Evelyn. Cuando se cansó de Evelyn...", contó. "Te tocó a vos", completó Ángel de Brito. "Me tocó a mí", cerró Ronnie, dejando al descubierto una experiencia que, hasta ahora, nunca había relatado públicamente con ese nivel de detalle.
Cuál fue la desgarradora confesión de Andy Kusnetzoff por la muerte de Ernestina Pais
Andy Kusnetzoff eligió expresarse en Instagram para despedir a Ernestina Pais, sin protocolos ni formalidades. El conductor compartió un mensaje atravesado por la tristeza más pura: “Hay muertes que uno entiende. O por lo menos intenta entender. Y hay otras que te dejan en shock, mirando un punto fijo, sin saber muy bien qué decir. La muerte de Ernestina me pegó así”.
En ese escrito, Andy recordó cómo comenzó la relación que los unía: “Nos conocimos en el colegio. Éramos chicos”. Desde allí reconstruyó el recorrido de una amistad que se mantuvo firme con los años, marcada por experiencias compartidas en la misma generación: “el humor, las noches, las charlas, la radio, Metro, CQC”.
El conductor definió a Ernestina como alguien con quien “nunca perdés del todo el hilo. Porque son de las tuyas”. Esa sensación de pertenencia, explicó, es lo que vuelve más difícil aceptar su partida.
En uno de los fragmentos más conmovedores, Kusnetzoff escribió: “Hay días en los que uno siente que el tiempo empieza a apurarse. Que de golpe ya no se van los padres de nuestros amigos, sino nuestros amigos, nuestra generación, la gente con la que crecimos”. Y cerró con una confesión que resume su impotencia: “Me gustaría hacer algo, pero no sé qué hacer. Y quería decir algo, pero no sé qué más decir”.