“Me habían dicho: ‘Si él toma teta 50 minutos, cambiale el pañal, despertalo un poco y, si quiere seguir comiendo, lo ponés en la otra teta’. Iban 50 minutos y él seguía pidiendo. Se me quedó dormido en la teta y, cuando se despertó o respiró… nada. Lo empiezo a dar vuelta y nada ”, relató al recordar el angustiante momento que vivió en plena lactancia.
En medio de la desesperación, agregó: “Dije: ‘Acá se termina mi vida en este instante. No puedo ser tan inútil, tengo un bebé de cuatro días y me pasa esto’. Le empecé a pegar en la espalda, lo di vuelta… vino Andre, que trabaja en casa, corriendo, y se le ocurrió soplarlo en la cara. Ahí reaccionó”.
"Desde ese momento, él no toma esa teta", concluyó sobre la experiencia que le generó ese gran susto.
Cómo es la relación de Sol Pérez con Guido Mazzoni
Detrás de la imagen de “femme fatale” con la que ganó popularidad en los medios hace varios años, Sol Pérez construyó una carrera marcada por la disciplina y una planificación constante de su vida profesional y personal. Se recibió de abogada y avanzó en su presencia en la televisión local, al mismo tiempo que fue consolidando su vida afectiva y, más tarde, apostando a la maternidad.
El 4 de abril del año pasado nació Marco, su primer hijo junto a su marido, Guido Mazzoni. Desde ese momento, según ella misma reconoce, su rutina diaria cambió por completo y su dinámica familiar se reorganizó alrededor del bebé.
La conductora explicó que la llegada de su hijo transformó por completo la intimidad de la pareja y el ritmo cotidiano del hogar: “El sexo es casi imposible. Pobre Guido, casi imposible. Nos intentamos organizar. Encima yo quiero buscar otro bebé… ”, expresó entre risas y resignación.
En esa misma línea, agregó: “Cuando Marco duerme la siesta, Guido está trabajando. Generalmente, Guido se queda un rato más en casa a la mañana y yo voy a trabajar. ¿Mañanero? Imposible. No, vamos buscando horarios cuando Marco ya está dormido a la noche”.
Finalmente, sintetizó cómo cambió la dinámica de pareja con la llegada de su hijo: “Gui, le digo, no todos los viernes, pero un viernes al mes, por lo menos, tenemos que tener un plan para nosotros. Es como que vas perdiendo eso de la pareja, de ir a cenar…”.
“Tenemos cero de noviazgo. Es como todo: Marco, Marco, Marco, todo Marco. Te vas durmiendo porque le das de comer, lo bañás, le ponés el pijamita, toma la memi, lo hacés dormir…”, concluyó, dejando en claro que hoy la prioridad está puesta en la crianza y en el nuevo rol de padres, aunque con el deseo de recuperar la intimidad de la pareja en el futuro.