Casos de éxito

La historia del emprendedor que triunfó con las enseñanzas del fracaso

Hernán Schuster es CEO de Spiquers. Cómo fue el largo camino para que su emprendimiento, que incluye personas que relatan los obstáculos de emprender, haya despegado.
Schuster: Empecé mi carrera trabajando en tres de las cuatro grandes compañías del sector de consultoría. (Foto Schuster)

Schuster: "Empecé mi carrera trabajando en tres de las cuatro grandes compañías del sector de consultoría". (Foto Schuster)

Hernán Schuster es CEO de Spiquers. En una charla habló de su experiencia como emprendedor, alimentada por la recolección de anécdotas e historias de gente que falló y logró reconstruirse para lograr el objetivo.

El organizador de las conferencias OOPS (Otra Oportunidad Para Superarte) mostró el camino de salida de la crisis para las PYMES argentinas.

Historia de vida

"Empecé mi carrera trabajando en tres de las cuatro de las grandes compañías del sector de consultoría, pero me di cuenta de que los números no me motivaban en lo más mínimo", subrayó el entrevistado.

"En la Facultad descubrí el marketing y luego comencé una pasantía en Nestlé, un trabajo donde estuve durante doce años (2002 al 2014). Pasé por Chile, Suiza y Colombia para luego volver a la Argentina", describió.

"Cuando no se cerró el último proyecto que presenté en la compañía, decidí no seguir y ahí comenzó mi camino como emprendedor", recordó.

Según Schuster, "tenés que tener mucha suerte para estar en el tiempo justo y el momento adecuado".

"Eso me llevó a tener una experiencia espectacular durante 3 años con un joint venture en Suiza, donde ocupé un puesto que se creó para mí", admitió.

"Los primeros meses después de mi salida de Nestlé fueron difíciles para mí porque venía trabajando en multinacionales desde los 17 años. No sabía qué hace porque me faltaba la máquina de café y la gente para charlar", relató el creador de Spiquers.

Y subrayó: "Tuve que empezar a generar mi propio laburo a partir de una cabeza muy cuadrada que vivía dentro del mundo corporativo".

Saliendo de la mala

"Lo primero que hice fue decidir que quería moverme en el ámbito de la tecnología o el entretenimiento, una oportunidad que no existía en Argentina", rememoró Schuster.

"Comencé a tener una serie de reuniones con gente conocida para ver si existían nuevas oportunidades. Fue así que conocí a Felipe Pigna y ahí se me ocurrió la idea de poder ser un representante informal para que personas como él pudiesen llegar a ser speakers dentro de las empresas del país", expresó sobre el comienzo del proyecto.

"Durante ese proceso entendí que las grandes empresas quieren hablar con otras grandes empresas y no con personas. Eso me llevó a crear una marca y armar una sociedad anónima", alertó.

"La primera venta que hice fue a un retail de tecnología que compró seis charlas juntas, lo que me llevó a facturar y tener que pagar IVA e Ingresos Brutos antes de recibir mi primer pago. Fue muy complicado al principio", puntualizó el experto en resiliencia.

"Esto tardó en arrancar. Me fundí y mis viejos me tuvieron que bancar durante dos años hasta que sucedió lo que yo estaba avizorando", reconoció el emprendedor.

"Con el pasar de los años pude generar una agenda interesante de contactos y llegar a gente inalcanzable para que den charlas ante las empresas".

Mensaje positivo

"Los emprendedores pecamos de optimistas y pensamos que en unos meses nuestro proyecto va a empezar a dar ganancias", aseveró Schuster.

"Hay una visión bastante distorsionada del fracaso porque creemos que, en general, todos nuestros proyectos van a ser exitosos. El éxito es la excepción y la regla es el fracaso", enfatizó el creador de Spiquers.

"Con esto en mente empecé con los ciclos de Fuckup Nights y Emperdedores, con gente que venía a contar sus historias de cómo la habían cagado. Después vino OOPS, donde los emprendedores relataban sus aprendizajes para llegar al éxito", graficó.

"Quienes están escuchando deben animarse a vivir en modo GPS. Siempre hay un obstáculo adelante que te obliga a recalcular e ir por otro caminio para llegar a a tu destino. Las PYMES deben tener esa flexibilidad para operar", sentenció el entrevistado.

"Emprender es una montaña rusa de emociones y nos subimos por la adrenalina que nos genera. Eso está bueno", concluyó.

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