Covid y emprendedores

La historia de la empresa argentina que creó los cascos Helmet, que evitaron que 10.000 pacientes de Covid fueran intubados

Uno de los socios tuvo coronavirus y otro salió a buscarlos, pero no había en el mercado local. Decidieron fabricarlos. Ya vendieron 3 mil en la Argentina y 8 mil en Latinoamérica.
Darío D'Amore
por Darío D'Amore |
Uno de los cascos que comercializa Ecleris.

Uno de los cascos que comercializa Ecleris.

Entre empleados directos e integrados, casi 100 familias viven de Ecleris, una empresa dedicada a la fabricación y desarrollo de equipamiento médico, especializada en otorrinolaringología, ginecología, odontología, endoscopia y medicina estética.

“Fundamos la empresa en el 2001. Ante la crisis, empezamos con la idea de reemplazar importaciones de temas médicos. De a poco fuimos creciendo, trabajando mucho con ingenieros y hoy exportamos a decenas de países”, dice Marcos Ledesma, médico otorrinolaringólogo, uno de los tres socios originales de la empresa.

El último gran invento de Ecleris son los cascos de Oxigenación, de Ventilación no Invasiva, conocidos como los cascos Helmet que posibilitaron a 10.000 pacientes de Covid evitar ser intubados y pasar a terapia intensiva. La estadística habla sólo de la Argentina, aunque debe multiplicarse por dos o por tres, si sumamos los enfermos de otros latitudes.

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Marcos Ledesma, médico otorrinolaringólogo, uno de los tres socios originales de la empresa Ecleris.

Marcos Ledesma, médico otorrinolaringólogo, uno de los tres socios originales de la empresa Ecleris.

-¿Cómo llegaron a desarrollar los cascos Helmet?

-A partir de una lamentable experiencia de mi socio, Miguel Lacour (52 años). En marzo del año pasado, cuando todo esto comenzaba, él se contagia de Covid, lo internan, termina oxigenado, con neumonía, tres semanas intubado. Quedó muy afectado, con la mitad de su capacidad pulmonar, perdió 20 kilos.

Gracias a Dios pudo salir y hoy sigue haciendo rehabilitación, kinesiología, camina, peo todavía no puede jugar al tenis, por ejemplo. Mientras transitaba su enfermedad, me pidió que le consiga unos cascos de oxígeno que se usaban en Italia y él había visto en la televisión. Obviamente salí a buscarlo, pero no había. Desde Italia me decían que toda la producción estaba agotada y acá no habían llegado.

-¿Entonces?

-Hablé con el tercer fundador de Ecleris, nuestro ex socio (Henry Sand), que vive en California. Le comenté lo que necesitábamos para ayudar a Miguel. Henry vendía cámaras hiperbáricas en Los Estados Unidos, para diabéticos que tienen falta de oxígeno (hoy la usan mucho los deportistas para acelerar recuperación de lesiones). Me dijo, te mando una e intentás amoldarla.

Así fue como nuestros ingenieros le hicieron modificaciones técnicas y salimos al mercado. Incluso la nuestra es mejor que la italiana. La de ellos es descartable y la nuestra reutilizable hasta por cinco pacientes. Además se amolda al cuello de cada paciente.

-¿Cuántas vendieron y cuánto sale cada una?

- Vendimos 3000 en la Argentina y 8000 en Latinoamérica. La compran los hospitales, pero también podés hacerlo de manera particular. El costo es distinto. Para una persona cuesta $ 70.000 y va con un solo kit. En cambio, para un hospital o una clínica van varios kits y varios cuellos y cuestan $ 100.000.

Hoy los cascos son usados en 500 hospitales de todo el país y permite que entre 50 y el 70 por ciento de los que pacientes eviten ser intubados. La respuesta es rápida. Se pone al paciente boca abajo, le colocás el casco y en una o dos horas te das cuenta si responde. En algunos casos, en 10 ó 15 minutos el paciente empieza a oxigenar arriba de 95, que es el parámetro normal.

-¿Están a tope de producción?

-No, podemos producir 2000 por mes. Tenemos margen, por ahora. Los primeros fueron vendidos en julio del año anterior.

-¿La empresa de ustedes despegó económicamente con la fabricación de estos cascos?

-No. Diría que nos permitió subsistir, que hoy estamos equilibrados. Porque se nos cayeron otros negocios. El 70 por ciento de nuestra producción se exporta y allí caímos mucho. Estamos al 30 por ciento de lo que vendíamos al extranjero. Los cascos, además de ayudar a mucha gente, fueron nuestro salvavidas económico en la pandemia.

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"Para una persona cuesta $ 70.000 y va con un solo kit. En cambio, para un hospital o una clínica van varios kits y varios cuellos y cuestan $ 100.000", cuenta Ledesma a A24.com.

-¿Por qué cayó tanto la exportación?

-Es que el mundo estuvo parado mucho tiempo. Los otorrino no facturaron, los ginecólogos, lo mismo, los cirujanos, ni hablar. La gente se abandonó y no fue al médico. Lo que pasó y aún pasa acá, ocurrió en muchos países. En conclusión, si los médicos no trabajan, para que van a comprar equipos nuevos.

-¿A qué países exportan?

-Decenas. Estados Unidos es nuestro principal cliente. De Europa, vendemos a Italia, España, Francia, República Checa, Polonia, Serbia y de Latinoamérica, salvo Brasil, que son muy complicados, le vendemos a todos. Tenemos una alta calidad de desarrollo. Nuestros ingenieros son buenísimos. No es fácil tener el standard de calidad para ingresar a estos países que te nombré, más Australia, que me había olvidado.

Marcos tiene 58 años. Festeja el cumpleaños tres días, el que nació y un par más: “Tuve dos cánceres y me curé. Siempre fui optimista”, revela.

Hace muchos años que no ejerce la medicina. Hoy es empresario, con una maestría en negocios, aunque suele decir que su pasión es la cocina.

Además hace snowboard y navega: “Recomiendo, al que pueda, unas vacaciones completas en un barco, con amigos. Es muy divertido y más barato de lo que uno piensa”, dice el hombre que luchó por su vida en más de una oportunidad y hoy ayuda con su invento a muchos enfermos de Covid.

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