Sin embargo, nos está costando involucrar a las PyMES en las nuevas olas de innovación para que agreguen valor, mejoren su productividad y competitividad en los mercados. Dentro de los ciclos de innovación y las olas de crecimiento en nuestro país, el sector privado encuentra la motivación e impulso mirando hacia el siglo XXI y sus desafíos.
Por su parte, el cuadro político observa el horizonte desde el pasado absorbiendo los últimos vestigios de la poca acumulación de capital que nos queda. Tienen un pensamiento decimonónico, con un falso proteccionismo.
Argentina en los últimos 11 años ha perdido densidad empresaria y laboral, con obstáculos que se agravan cada vez más porque el que piensa en el futuro y la innovación en su sector tiene el peso tributario del Estado que le impide reinvertir utilidades, el riesgo laboral de las leyes que encuentran en los estudios de abogacía más beneficios que los que puede lograr una PyME con años de producción y movimiento de su maquinaria y capital, en la falta de reglas jurídicas estables donde se imponen nuevas leyes y regulaciones que modifican el marco inicial por el cual una empresa toma la decisión de invertir en nuestro país.
La duración de las olas de innovación
De acuerdo al Edelsen Institute las olas de innovación cada vez son más cortas y de mayor impacto en el crecimiento y el desarrollo de las economías. Quienes involucran a mayor cantidad de empresas en la cresta de la sucesión de olas obtiene como resultado mayor valor agregado y rendimiento sobre la inversión. En el tiempo genera una acumulación de capital que permite distribuir mejor la riqueza generando elevados ingresos en su población y mejorando la calidad de vida y bienestar general.
Argentina, por ejemplo, apuesta a la Ley de la Economía del Conocimiento a los efectos de generar incentivos para la exportaciones de los servicios ligados al sector cuaternario de la economía (software, sistemas, robótica, informática, genética, biotecnología, entre otros).
Sin embargo, para las PyMES la presión tributaria es letal porque no les permite tener espalda para reinvertir sus utilidades en nuevas tecnologías. Tecnologías que tienen un alto costo para el eslabón más delgado como el pequeño emprendedor, autónomo o empresa en nacimiento. Así, se priva de mejorar su productividad y competitividad y de estirar el ciclo de vida en el tiempo.
A su vez, como para evitar pagar tantos e insostenibles impuestos muchas PyMES viven en una economía gris que le impide acceder a un financiamiento a tasas subsidiadas cuando el Estado impulsa tasas de interés graciables para incorporación de nuevas tecnologías.
Actualmente, Argentina cuenta con 11 unicornios (empresas que superan la valuación de U$S 1000 millones) como Mercado Libre, Globant, Despegar, OLX, Auth0 y Vercel, Alhep Holding, Mural, Bitfarm, Uála y Tienda Nube.
Existe una pequeña porción de las empresas en Argentina logra surfear la sexta ola de la innovación marcada por la inteligencia artificial y la digitalización, la robótica, la automatización de sistemas, el análisis predictivo, el procesamiento de datos.
Pero hay otra Argentina que sigue sosteniendo que puede reconvertirse con las leyes de hace 60 años y la política de esos tiempos reivindicando que el mismo paradigma de aquella época puede obtener mejores resultados hoy con una dinámica económica global diferente. Incluso viniendo de años de fracaso con esos mismos pensamientos en la 3era, 4ta y 5ta Ola de la innovación a nivel mundial.
En el corazón de cada innovación esta la búsqueda en resolver los problemas y demandas sociales y culturales del futuro. En el retraso de un proceso de adaptación cultural y social para educar a nuestra población sobre las herramientas de aprendizaje y capital necesario para desenvolverse en el nuevo mundo que viene estaremos sembrando pasado y cosecharemos menor crecimiento y desarrollo futuro.
No se puede distribuir la riqueza que no se genera. No se puede socializar el ingreso sin producción que lo genere. No se puede motorizar el consumo sin empleo genuino que lo lleva a la práctica. No se puede surfear una ola de la innovación si se protegen a sectores con reglas del pasado impidiendo emerger los del futuro.
De acuerdo a un Informe de Tecnolatinas 2021 elaborado por BID-Lab muestra que las empresas tecnológicas nacidas en América Latina están mejorando nuestras vidas, generando empleos a escala y devolviendo un valor enorme a sus accionistas.
Hay 1.005 empresas de tecnología nacidas en la región que recaudaron más de 1 millón de dólares. Estas compañías tienen un valor conjunto de U$S 221 mil millones, recaudaron U$S 28 mil millones, incluyen 28 compañías con un valor de más de U$S 1 mil millones y tienen más de 245,000 empleados.
Se ha observado un crecimiento acelerado en todo el ecosistema en general. Su valor se multiplicó por 32 veces en la última década, pasando de un estimado de U$S 7 mil millones en 2010 a U$S 221 mil millones en 2020. La mayor parte del crecimiento tuvo lugar en los últimos cuatro años.
Qué sucede con las empresas tradicionales de la primera a la cuarta ola de la innovación
Las principales 40 compañías tradicionales que cotizan en bolsa de toda la región vieron caer su capitalización de mercado en U$S 489 mil millones. La revolución se está acelerando: el tiempo para lograr una valoración de U$S 1.000 millones ha ido disminuyendo constantemente con la ayuda de tecnologías y soluciones digitales, como la computación móvil y en la nube, y ecosistemas más maduros.
Si bien los pioneros como Totvs tardaron décadas en alcanzar ese valor, los últimos unicornios (como C6, Loft, Ualá) alcanzaron ese status en menos de tres años después de su fundación. ¿Hacia donde piensa que deberíamos rumbear la Tabla de Surf del crecimiento y desarrollo de la economía Argentina? ¿A qué ola piensa ustedes que deberíamos subirnos?
En el caso de Argentina sus empresas tecnológicas generaron U$S 99 mil millones de valor del ecosistema a pesar de tener solo el 8% de las tecnológicas de América Latina. La mayor parte de ese valor fue creado por Mercado Libre.
Al 31 de diciembre de 2020, la empresa tenía una valoración superior a los U$S 80 mil millones, lo que representa el 84% del valor del ecosistema local. Desafortunadamente, el futuro parece menos prometedor: el país está ligeramente por encima de la región en términos de startups per cápita (1.8 startups por millón de cápita versus el promedio de 1.6 América Latina).
Los fundadores de las tres Tecnolatinas argentinas más valiosas se mudaron a Uruguay y otros a EE. UU. Si bien sus empresas emergentes capturaron el 18% del capital de América Latina, su participación en el capital riesgo ha sido muy baja en los últimos años.
Buenos Aires es la cuna de las startups argentinas, generando el 85% de las mismas. Cuatro sectores representan el 46% de la actividad argentina a la fecha: fintech (18%), adtech (11%), eCommerce (9%) y software as a service (8%). Estas empresas generaron hasta el año pasado más de 37.000 empleos en Argentina.