Por su parte, los congelamientos de precios en góndola no son gratuitos para las PyMES proveedoras de insumos y materias primas de las grandes empresas. Básicamente el congelamiento de precios hasta el 7 de Enero genera que las empresas no acepten aumentos de listas hasta que se termine el congelamiento. Las PyMES no tienen musculatura económica ni financiera para sostener esa situación. En muchos casos recurren a mayor nivel de deuda generando un cuello de botella pero además como las empresas le pagan a 60 días como mínimo entran en un desequilibrio de costos, cuentas y problemas de financiamiento para reponer stocks.
De acuerdo al panel PyME que releva la CAME en el mes de Septiembre el porcentaje de empresas con rentabilidad negativa, pasó de 9% en agosto a 10,1% en septiembre (en julio había sido de 38%). Pero el 62,3% declaró tener rentabilidad positiva (suba mensual de 2,3 puntos) y el 27,2%, nula. El 10,5% restante negativa o nula. Por su parte, la proporción de industrias que declararon que su situación es mala o crítica alcanzó al 6%, el 35% la calificó como regular y 58% restante como buena.