¿Observar como el juego lo terminan ganando las grandes de siempre?
¿Es así? ¿Final, caput, c’est fini?
Definitivamente no.
Hay un juego en el marketing donde no todo es dinero y presencia. Es un juego donde las PyMES, si quieren jugarlo con determinación y ganas, tienen mucho para ganar. Ese juego tiene reglas particulares y las empresas tienen mucho para dar, y altas chances de triunfar.
Es el juego de la cercanía, la empatía y la flexibilidad.
Es el juego de contrarrestar la tecnología con humanismo pleno. Es el juego de presentar “cintura” donde mandan los procesos y las reglas rígidas. Es el juego de mostrarse atentos y al pie, contra las burocracias y los “no” a repetición.
Es el juego de la adaptación rápida vs las burocracias ascendentes y lentas. Es el juego de la pasión genuina, en lugar de “propósitos” armados y dictados desde afuera.
Es el juego de la creencia ciega en el producto propio, contra toda marea y sin testeos dubitativos. Es el juego de la creatividad al palo, de apostar plenos sin vergüenza ni excel, espontáneamente y a flor de piel.
Es el juego de las PyMES del corazón, que llevan en la sangre el mejor secreto para triunfar en el marketing: la certera convicción de que lo proponen al cliente le va a gustar, y mucho, porque los conocen bien y entienden como nadie lo que les pasa, sienten y necesitan.
Eso, PyMES amigas, es el pequeño gran secreto del marketing.