Y resalta: “Tomé las riendas de la empresa tras volver de Estados Unidos. Siempre la admiré a mi mamá como empresaria por ser una de las pocas mujeres citricultoras que además supo multiplicar lo que había heredado”.
“Le pregunté a mi mamá cuáles eran las cuentas pendientes y ella me respondió que quería que sus limones dieran la vuelta al mundo. En ese momento exportar parecía imposible y yo no sabía nada del negocio del limón”, recuerda.
Y agrega: “Lejos de rendirme, empecé un curso en Comercio Exterior y encaré un viaje con mi hermano (encargado de la producción) a la feria Fruit Logística”.
El evento, uno de los más importantes del sector a nivel internacional, se realiza anualmente durante febrero en Berlín.
“Fuimos con un mini stand. El día que llegamos a la feria hubo un paro de aviones y se acercó muy poca gente. Además, todo el mundo se reunía directamente con sus clientes. En ese momento dijimos: ¿Bueno, levantemos nuestras cosas y vayámonos?, pero donde veíamos un limón, nos acercábamos y contábamos nuestra historia”, rememora Luz.
El relato captaba a los clientes, pero todos les preguntaban lo mismo: “¿Qué experiencia tienen? ¿Cuáles son sus clientes? ¿Tienen fotos de las cajas? No tenía respuesta”, detalla la directiva.
Al parecer, la historia de cómo habían empezado cautivaba a los futuros clientes.
En abril de 2017, los primeros contenedores que contenían la marca “Carmencita”, bajo la que se comercializan los limones en honor a su mamá, salieron para Holanda, España e Inglaterra.
Limones con presencia internacional
“Ahora dimensiono lo que fue el momento. Desde el banco nos ofrecían préstamos, pero no los necesitamos porque los clientes nos enviaron adelantos. Algo que no es nada común”, subraya Santos Bollea.
Hoy en día la empresa produce 11 mil toneladas de limones y el 30% son exportadas a Italia, Holanda, Grecia, España, Alemania, Inglaterra, Rusia, Usa y Ucrania.
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Luz y sus hermanos. Los encargados de exportar limones argentinos al mundo.
Pero la empresa no está exenta de los golpes de la macroeconomía argentina.
“Este año fue difícil porque en la exportación los pagos a proveedores hay que concretarlos en períodos cortos, pero las cobranzas de los clientes hay que esperarlas hasta el arribo de la fruta y eso puede tardar un mes”, admite.
A eso, se suma el hecho de que hay que liquidar las divisas a pesos en un período de no más de cinco días.
“Nosotros tenemos que hacer pagos en dólares por-que muchos de los costos están dolarizados”, advierte Luz.
Cabe destacar que durante muchos años la Argentina fue líder en el mercado del limón internacional. Pero hoy la foto es otra.
Sudáfrica se posiciona a nivel mundial con limones que alcanzan la misma calidad de los argentinos pero a la mitad del precio. Al no tener retenciones los hace más competitivos.
En la Argentina, la caja de limones está dolarizada, los costos enteros del comercio exterior están dolarizados, por ende el margen es cada vez más chico y la competencia afecta a las empresas productoras.
Es importante saber que Sudáfrica no es el único productor. Le sigue Marruecos, Turquía, Estados Unidos y hasta Chile también salen jugar en el mercado.
“Pienso que la solución es solidarizarse con exportadores, sentarse a hablar con la gente del flete terrestre, con los puertos y que el Gobierno nos ayude a habilitar que salgan camiones por medio de Chile para mejorar la competitividad. La unión hace la fuerza, todos los agentes del sector, productores y proveedores debemos buscar la solución para poder salir al mundo y competir con buen precio”, finaliza Santos Bollea.