Otro dato importante de remarcar es que, la mayoría de las aplicaciones para aprender inglés, no son gratuitas. Se debe abonar una cuota mensual que suele cobrarse vía tarjeta de crédito, en la opción de débito automático. Los costos son similares a los que cobraría un instituto presencial, pero siempre presentan alguna ventaja para volver la opción de aplicación móvil más económica (ése es, precisamente, uno de los trucos competitivos).
No obstante, existe alguna que otra aplicación para aprender inglés que pueda resultar completamente gratuita para el usuario, pero no se puede garantizar el nivel de contenidos o exigencia que esta pueda presentar.
Y es que suele tratarse de aplicaciones que incluyen juegos, trivias, ejercicios prácticos o redes de usuarios en línea que interactúan, a diferencia de las aplicaciones pagas que ofrecen todo un desarrollo de curso personalizado, con contenidos establecidos, docentes a cargo, clases en streaming y muchos más aspectos de gran utilidad.
Otra de las ventajas de estudiar inglés a través de una aplicación, es que se puede avanzar “sin techo”, es decir, no hay un límite de niveles que se puedan abordar por semana o por mes. Esto significa que, mientras en cualquier instituto regular de enseñanza de idiomas se establecen niveles a superar, estipulados en cronogramas de clase y años de cursada, las aplicaciones para aprender inglés permiten que sea el usuario quien decide cómo organizar su currícula y a qué velocidad avanzar en su carrera.
Además, como si todos estos beneficios fueran poco, las aplicaciones para aprender inglés han evolucionado mucho en relación a la calidad de los certificados que otorgan para acreditar que sus alumnos superan niveles y crecen en el aprendizaje del idioma.
Este era un punto débil en comparación a los institutos tradicionales, que contaban con cierta aprobación no solamente de la sociedad en general, sino de las instituciones que respaldan el aprendizaje y otorgan su validación final.
Aunque hoy en día no se puede garantizar con exactitud que en un currículum “queda bien” indicar que se estudió inglés a través de una aplicación o que se cuenta con un diploma online otorgado por estas redes de aprendizaje, también es cierto que se trata de un dato menor.
Excepto en trabajos en los que se aplica por una solicitud de una función específica relacionada con el idioma, o se exige un nivel bilingüe muy elevado (que de todas formas, también se puede adquirir a través de una aplicación para aprender inglés), los reclutadores no se fijan tanto en el lugar dónde se estudió, sino en cómo se desarrolla la persona frente a situaciones que requieren el uso de ese idioma.
Existen muchas opciones de aplicaciones para aprender inglés entre las cuales los usuarios pueden escoger. Incluso muchas de ellas son publicitadas en televisión o recomendadas por famosos por los increíbles resultados arrojados.
Algunas marcas conocidas son Open English, famosa por sus cómicos comerciales que ponían en evidencia a un actor que no tenía una buena pronunciación en inglés, EF (Education First), que ofrece pasantías y experiencias de aprendizaje en conexión con personas de todo el mundo, y Brain Lang.
También es importante destacar que, más allá de todas las aplicaciones para aprender inglés que se pueden contratar y disfrutar totalmente online, también existen clases a distancia que se pueden tomar vía plataformas como Skype o Hangouts.
Muchos emprendedores, traductores públicos que se encuentran trabajando en modalidad freelance o docentes de inglés alrededor del mundo, deciden otorgar sus clases de forma totalmente online y a distancia, brindando herramientas en tiempo real y evaluando ejercicios prácticos constantemente.
Como se pudo desarrollar, hay muchas alternativas para quienes buscan una aplicación para aprender inglés. Los sistemas tradicionales de enseñanza comienzan a replantearse ante la aparición de nuevos sistemas más prácticos y personalizados.