El 72% dijo en primer lugar que su principal preocupación es lo rápido que sus teléfonos se vuelven obsoletos. En ese sentido, un 80% coincidió en que el fenómeno puede llegar a convertirse en un inconveniente tanto para los propios usuarios como para el futuro del medioambiente.
Con respecto a lo último, al 97% de los encuestados les gustaría recibir actualizaciones de seguridad de manera regular para sentirse más protegidos frente a esas amenazas. Por otro lado, el 98% cree que las actualizaciones son imprescindibles para que su teléfono se mantenga ágil y eficiente, ya que con el tiempo varios dispositivos se vuelven más lentos afectando, por ejemplo, el funcionamiento de las aplicaciones.
Además, al 98% le parece fundamental poder confiar en la marca de su celular; y un 85% prefieren a las europeas.